Rompe la Suprema Corte el Techo de Cristal
La Ministra Norma Lucía Piña Hernández será recordada en la Historia de México como la primera mujer en presidir el Poder Judicial de la Federación. Ha sido la onceava mujer en ser nombrada ministra, de solo catorce mujeres en 200 años de historia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
El pasado 2 de enero el Pleno de la SCJN hizo historia al nombrar a la ministra Piña Hernández como presidenta del Máximo Tribunal y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF). Las ministras y ministros mostraron congruencia con un discurso que se impulsa en el Poder Judicial Federal desde hace varios años, su elección es una acción afirmativa en la paridad de género en uno de los tres Poderes de la Unión.
“El nombramiento de una mujer al frente del más importante Tribunal es considerado un hito en todo el país en donde la discriminación y violencia hacia la mujer están profundamente arraigadas.”
Luego de tres rondas de votación, Piña Hernández obtuvo 6 votos y 5 para el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Esta victoria se celebró no solo en el ámbito judicial, ya que provocó un estruendo social, sino en todo el país en donde la discriminación y violencia hacia la mujer están profundamente arraigadas, pues el nombramiento de una mujer al frente del más importante Tribunal es considerado un hito y se ha roto, como ella lo diría en su toma de protesta, el “inaccesible techo de cristal”.

La onceava Ministra
El 10 de diciembre de 2015 Norma Lucía Piña Hernández se integró al Pleno de la Corte y se convirtió en la onceava mujer en ser nombrada Ministra, propuesta por el expresidente Enrique Peña Nieto y ratificada por el Senado de la República con 79 votos. Sustituyó a la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero en la Primera Sala y fue, junto con la ministra en retiro Margarita Luna Ramos, las únicas dos mujeres de once ministros en ese momento.
Antes de convertirse en abogada, fue profesora de educación primaria, obtuvo el grado de licenciatura en la UNAM, posteriormente realizó la Especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo, es maestra en Argumentación Jurídica y ha culminado sus estudios de Doctora en Derecho también en la UNAM.
En 1988 inició su carrera judicial como Secretaria Proyectista en el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, en 1992 se desempeñó como Secretaria de Estudio y Cuenta en la Primera Sala, entre 1998 y 2015 fue Juez por Oposición en el Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Morelos, Juez Quinto de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal, Magistrada de Circuito por Oposición, Magistrada ratificada en el Décimocuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito y Magistrada en el Vigésimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito.

Imparcial y progresista
No es sorpresa que la ministra Piña Hernández sea considerada estricta, finalmente las mujeres en cargos de liderazgo deben forjarse carácter para no claudicar en ambientes adversos, en estructuras patriarcales, y que conllevan gran responsabilidad, con esa conciencia, la jueza constitucional ha sido fiel a sus convicciones y en sus proyectos y fallos ha refrendado su independencia como juzgadora institucional.
Estudio, reflexión, acción, autocrítica, honradez y empatía, “representación basada en las herramientas que me han guiado en lo que soy”, se definió la Ministra Presidenta en su toma de protesta, expresando que es consciente de la complejidad y que asumía “la máxima responsabilidad a la que como mexicana, abogada, jurista, integrante del Poder Judicial Federal, puedo aspirar”.
De acuerdo con sus compañeros, se asume como una metáfora sobre la construcción de un órgano colegiado valioso por su pluralidad y porque “la decisión no remite a una concepción personal, sino a un proyecto, siempre perfectible del Poder Judicial Federal que habremos de construir todos juntos”. Planteando así la visión que tiene de su administración: “trabajar para la consolidación de mayorías, cediendo en la imposición de mi visión personal”.
Al conocerse el nombramiento, integrantes de distintos sectores celebraron la actuación autónoma de los ministros al elegir a la ministra Piña. La oposición señaló que su designación significaba mantener una sana distancia con el Presidente, no ceder ante presiones y mantener la fortaleza del Poder Judicial como contrapeso.
Se le considera progresista en temas de igualdad de género, ha señalado que “No existe impartición de justicia si no se realiza con perspectiva de género”, así buscará que se brinde protección a los derechos no solo de las mujeres, sino también hacia todas las personas de la diversidad sexual.
Ha demostrado su independencia incluso bajo la presión del gobierno actual. El mismo mandatario mexicano entre reconocimiento y crítica indicó que la Ministra Presidenta ha votado en contra de los proyectos de su gobierno.
Entre sus votos más relevantes en los últimos años destacan a favor de la despenalización del aborto, su proyecto contra la criminalización del uso lúdico de la marihuana, voto por eliminar la prisión preventiva oficiosa, asimismo, se decantó por declarar inconstitucional la Ley Eléctrica. En 2016 una de sus resoluciones sentó jurisprudencia para que los ciudadanos denunciaran violaciones al medio ambiente.

Independencia y modernización
Piña Hernández reconoce que es imperante consolidar la independencia judicial, pues de ello depende la recuperación de la confianza social en el sistema de impartición de justicia. Indica que como parte de sus acciones será arropar a juzgadoras y juzgadores para garantizar su integridad y dignidad.
“Estoy convencida de que la independencia judicial no solo se alcanza a través del diseño legal e institucional, sino que brota, nace, de la conciencia del juzgador.”
Además, del combate contra la corrupción y el fortalecimiento de la función jurisdiccional, “las personas juzgadoras debemos continuar capacitándonos para juzgar a la altura de la protección y garantía de los derechos humanos de las personas”, sin dejar de lado la relevancia de la parte procesal de los asuntos, así como la consolidación del nuevo esquema de carrera judicial. Para dar seguimiento a la implementación de las reformas del Nuevo Sistema de Justicia Penal y de Implementación de la Reforma en materia de justicia laboral, propondrá crear una unidad que concentre estas actividades, así como una unidad en materia mercantil.
Otro de los ejes que regirá su administración es el seguimiento a las políticas laborales del PJF que concilian la vida personal y laboral, la disminución de la brecha de desigualdad entre varones y mujeres, incrementar concursos específicos para mujeres como operadoras de justicia a fin de alcanzar la paridad especialmente en puestos de alta responsabilidad, continuar con el mecanismo para prevenir, atender y erradicar el acoso sexual y cualquier otra forma de violencia sexual y de género en la SCJN y en el CJF.
En lo que respecta al combate a la corrupción propone aplicar integralmente el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) en el PJF, del que forma parte y ampliarlo a la SCJN y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) pues hasta el momento solo se ha enfocado en actividades del CJF. Para tal objetivo suscribirá la creación de una Comisión Anticorrupción del PJF, integrada con un representante la SCJN, otro del CJF y otro del TEPJF. De igual manera, propone la emisión de un nuevo Código de Ética institucional acorde al contexto social actual y armonizado al SNA y a sus leyes secundarias.
La e-justicia llegó para quedarse, reconoce la Ministra Presidenta, por esa razón esta presidencia dará continuidad a la utilización de medios electrónicos y soluciones digitales en la impartición de justicia, así como en las áreas administrativas de la SCJN y el CJF con miras a subsanar la dilación procesal de los tribunales y optimizar el acceso a la justicia, fundamentalmente como herramientas dirigidas al justiciable que puedan impulsarse desde la visión de una judicatura incluyente y que facilita, por esos medios, el acceso a la justicia, señala en su proyecto de trabajo.
Otro de los puntos que resalta en su proyecto es la centralidad de los Derechos Humanos en donde propone crear unidades especializadas para garantizar el acceso a la justicia, velando por la dignidad humana a través de la promoción, protección, respeto y garantía de los derechos humanos contenidos en la Constitución Federal, en los tratados internacionales y demás ordenamientos legales. Estas unidades se dividirán en materia de discapacidad, perspectiva de género, medio ambiente y cambio climático, pueblos y comunicades indígenas y afromexicanas.
En concordancia con la legitimación de la tarea jurisdiccional, la transparencia judicial juega un papel fundamental, esta es una exigencia que ha crecido en los últimos años en la sociedad civil y tendrá en cuenta tres aspectos: cantidad, calidad y accesibilidad de la información.
“En concordancia con la legitimación de la tarea jurisdiccional, la transparencia judicial juega un papel fundamental, esta es una exigencia que ha crecido en los últimos años en la sociedad civil.”
Una innovadora propuesta es que se deben transparentar tanto las resoluciones judiciales, que la Corte ha dicho que son de interés público, como todo el proceso jurisdiccional, “Una de las funciones más delicadas que desempeña la SCJN, tanto por su trascendencia profunda en la vida nacional como por el nivel de atención y escrutinio que recibe, es la resolución de Acciones de Inconstitucionalidad y Controversias Constitucionales. Sin embargo, paradójicamente, es también una de las áreas en donde nuestro esquema de transparencia es menos riguroso”. Por lo que la Ministra propone la creación de un micrositio para que la ciudadanía pueda consultar la tramitación de esos asuntos, con información fidedigna sobre los plazos y términos en este procedimiento; conocerán con precisión la fecha en que se da inicio y cierre a la instrucción de estos procedimientos; y para que las ministras y ministros tengan la posibilidad para publicar, sin necesidad de acuerdo previo del Tribunal en Pleno, sus proyectos de resolución en esta clase de asuntos.
“Estas bases mínimas de transparencia no sólo fomentarán el diálogo y debate abierto en la ciudadanía sobre el funcionamiento de la SCJN, sino que eliminarán lo que en más de una ocasión ha sido calificado, tanto por especialistas como por el público en general, como un coto particular de opacidad en nuestro Máximo Tribunal”, ha reconocido la Ministra Norma Piña.
Consejo de la Judicatura Federal
Respecto al Consejo de la Judicatura Federal (CJF) señala que se debe transitar de ser un órgano de “gobierno de los jueces”, a ser un órgano constitucional auxiliar y garante proactivo de la función jurisdiccional y de la independencia judicial.
- La función de designación de jueces y tribunales debe transitar de los concursos que privilegian la memorización a las evaluaciones que exijan la demostración de competencias decisorias sustantivas, el análisis crítico y una aproximación social en la resolución de los conflictos jurídicos, a fin de crear un perfil de juez constitucional y federal acorde a las reformas de 2011.
- La función de adscripción y traslados de jueces, juezas, magistradas y magistrados debe transitar de ser un mecanismo discrecional del Consejo de la Judicatura Federal a partir de un concepto indeterminado de “necesidades del servicio”, hacia la generación y consolidación de los parámetros objetivos, transparentes y previsibles, que promuevan y garanticen el ejercicio de la función jurisdiccional mediante el pleno respeto a la seguridad e independencia judicial de los titulares.
- Las funciones de vigilancia y ratificación deben transitar de la atribución de responsabilidades a los titulares jurisdiccionales sobre cuestiones meramente formales, como anotaciones, registros y estadísticas ajenas a sus funciones, al análisis e inversión de los hechos que afecten en forma material el acceso a una impartición de justicia, pronta, expedita e imparcial.
- La función de disciplina judicial debe transitar del control de las resoluciones judiciales, a la investigación y sanción de los posibles actos extrajudiciales que pudieran implicar un verdadero desvío de poder de los titulares de la función jurisdiccional, en apego a todas las garantías y derechos derivados del debido proceso administrativo, tanto de las víctimas como de los titulares cuestionados.
“El grado de igualdad de género es un indicador de democracia.”
En uno de los primeros plenos del CJF, ya como su Presidenta planteó cinco ejes centrales de su actividad durante su gestión:
- Las sentencias de los juzgadores serán defendidas con toda la fortaleza que requiere un ejercicio autónomo e independiente de la Judicatura.
2. Esa defensa, tendrá sus límites, en aquellos casos en los que se identifique un mal actuar del Juzgador, una conducta deshonesta, o una conducta indecorosa que dañe la buena imagen de toda la judicatura. En estos casos se aplicará todo el rigor de la ley y del esquema de responsabilidades.
3. La nueva presidencia del Consejo y sus integrantes será itinerante, es decir, tanto su presidenta como sus consejeros integrantes, viajarán a todos los Circuitos del país para conocer de primera mano todas las carencias y necesidades que existan en cada sede y las problemáticas de cada Circuito en particular.
4. La austeridad debe seguir vigente, tal vez aún con más fuerza, para demostrar que el PJF hace un uso responsable de los recursos asignados.
5. Las y los consejeros, mantendrán una política de puertas abiertas, sin delegar a otros funcionarios el acceso a los titulares.
Grandes expectativas
Este reciente cambio en la SCJN supone uno de continuación, en los últimos años ha habido cambios sociales importantes, la conciencia de la ciudadanía es más aguda, la alternancia política también ha forzado a los órganos jurisdiccionales a ser más transparentes al estar bajo un constante escrutinio. En ese sentido, la presidencia de Norma Lucía Piña Hernández presenta grandes áreas de oportunidad, también enfrentará a la misma sociedad con profundas desigualdades, sociedad que reaccionará, esperemos, con madurez, ante la mujer líder del Poder Judicial.
En un contexto político complicado que se polarizará más frente a un proceso electoral reñido, con temas por discutirse en el Pleno que son trascendentales en todos sentidos. A diferencia de su antecesor, la ministra Norma Piña, quien estará al frente de la SCJN y del CJF hasta el 31 de diciembre del 2026, es reservada, seguramente se mantendrá al margen de polémicas políticas y buscando consensos entre sus compañeros en el Pleno para reforzar la autonomía del PJF. Sin embargo, tendrá la gran tarea de transparentar más las actividades jurisdiccionales y seguir con una política de cercanía con la ciudadanía.
Al ser la primera mujer que preside el Máximo Tribunal, como ella certeramente mencionó al tomar posesión del cargo, su representación va más allá de las paredes de la Corte y del CJF, en un país en el que históricamente se ha tratado a las mujeres como ciudadanos de segunda, Norma Piña se convierte en un símbolo del feminismo con el gran reto de conciliar una sociedad lastimada por la violencia de género y la discriminación.
El nombramiento de Norma Piña no solo ha dado nuevos bríos a la lucha feminista, le ha dado un escalón más, “reconozco la importantísima determinación de la mayoría de este Tribunal Pleno, de romper lo que parecía, un inaccesible techo de cristal, me siento acompañada, respalda, acuerpada por todas ellas, por todas nosotras”, afirmó la Ministra Presidenta.
Para octubre de 2022 existían 409 mujeres como titulares de órganos jurisdiccionales, lo que representa sólo el 24 %, si bien esta es una esperanza para las abogadas del país, con su trabajo, capacidades y liderazgo, hay oportunidades reales y pasos contundentes hacia la equidad en México, y esa también es señal de que la justicia alcanzará a todas y todos. Pero no solo para las juristas, todas las mexicanas vieron en la decisión de los ministros una acción más que un discurso, con la expectativa de que no sea un hecho aislado, que la puerta se mantenga abierta, “por una sociedad más justa, más igualitaria, sin violencia contra las mujeres”, como bien concluyó la Ministra Presidenta.
“En un país en el que históricamente se ha tratado a las mujeres como ciudadanos de segunda, Norma Piña se convierte en un símbolo del feminismo con el gran reto de conciliar una sociedad lastimada por la violencia de género y la discriminación.”
Las expectativas y retos son grandes, esperamos que este sea el inicio de un verdadero proyecto de cambio en la impartición, administración y procuración de justicia, que impacte en toda la institución, que, si bien no se consolidará en cuatro años, se edificará sobre los cimientos que la Ministra, sus antecesoras y sus compañeras del Pleno, han puesto para sus sucesoras y todas las mujeres en este país, en general para todos los justiciables y una sociedad ávida de paz y justicia.
Con la histórica elección de Norma Lucía Piña Hernández como la primera presidenta de la SCJN no solo ganó el Poder Judicial, ¡ganó México!








