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No se Puede Hablar de Igualdad Mientras la Vida de las Mujeres y las Niñas Valga Menos que la de los Hombres: Paula Narváez Ojeda

CONFERENCIA

Paula Narváez Ojeda

Oficial a cargo de la oficina de ONU-MUJERES en México y Latinoamérica. Fue Jefa de Gabinete y Secretaria General de Gobierno con Michel Bachelet, expresidenta de Chile y actual Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

 

  • Hablar de igualdad entre hombres y mujeres significa hacer un cargo de violencia y esa es una realidad que lamentablemente nos golpea día a día en México, en toda América Latina y en el mundo.
  • La violencia es la principal violación a los derechos humanos de las mujeres, la más generalizada y la más tolerada.
  • Las mujeres tenemos que agruparnos, hacer red, unirnos y tener una causa común para lograr el cambio.

Durante su participación en el evento de Las Abogadas más Influyentes en México, Paola Narváez inicio pidiendo a las presentes se pusieran de pie para hacer un minuto de silencio por la muerte de Ingrid Escamilla, feminicidio que nos ha golpeado a todas y todos, y no sólo por eso, sino también por todos los feminicidios que han ocurrido; también por el feminicidio de Fátima, una pequeña de siete años.

Lamentablemente, hablar de igualdad entre hombres y mujeres significa hacer un cargo de violencia y eso es una realidad que lamentablemente nos golpea día a día en México, en toda América Latina y en el mundo. No se puede hablar de igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, mientras la vida de las mujeres y las niñas valga menos que la de los hombres. Por lo tanto, cada una de nosotras podemos llevar un mensaje que permita transformar los patrones culturales que están al alcance de la violencia.

Muchas veces se ha tratado de comprender la violencia de género como un problema privado; en los inicios de los noventa cuando hablábamos de violencia –y costaba mucho–, de violencia familiar o de violencia intrafamiliar para tratar de alguna manera de acortar el problema a lo privado, como si no fuese un problema de carácter público. Con los años y especialmente con lo que ha significado la fuerza del movimiento feminista y la organización entre mujeres, ha habido una mirada distinta respecto de la violencia; una mirada que las pone en el centro de la agenda pública, como un problema, justamente, de políticas públicas donde todos y todas tenemos algo qué hacer y qué decir.

LAS ABOGADAS MÁS INFLUYENTES EN MÉXICO 2020

Lamentablemente, con respecto a la violencia, ninguna de nosotras puede decir que es ajena, ya sea porque es víctima, ha sido testigo o de alguna manera se entera de que hay alguien que está viviendo este problema. En fin, por distintas situaciones de la vida cotidiana, dada la prevalencia de la violencia que es una pandemia mundial, nadie puede decir que está libre y el silencio es el principal cómplice y el principal problema, pero no sólo el silencio; no quiero hacer de esto una charla de violencia porque la contingencia me hace tener que hablarles de este tema. No puedo no mencionarlo, pues es una de nuestras principales preocupaciones.

“Por distintas situaciones de la vida cotidiana, dada la prevalencia de la violencia que es una pandemia mundial, nadie puede decir que está libre y el silencio es el principal cómplice y el principal problema.”

No solamente digo que es importante abordar la violencia como la principal violación a los derechos humanos de las mujeres, la más generalizada y la más tolerada; tenemos que recordar la cantidad de mitos en torno a la violencia contra la mujer, mitos internos del hogar que iban desde “pero en lo suyo nomás pega”, se decía respecto de la mujer que era golpeada por su pareja; o decir “algo habrá hecho ella”. Es decir, poner en duda siempre el comportamiento de la mujer como si hubiese alguna conducta que justificara la violencia y no la hay, o que de alguna manera por decisiones de poder tan paternales sentían que la mujer le debe obediencia al esposo o a algún hombre, que si no acataba las reglas, merecía ser golpeada. Toda esa cantidad de prácticas, costumbres, ideas y representaciones están instaladas en nuestra consciencia de manera muy profunda, aunque ya la estemos reconstruyendo, aunque las generaciones actuales no se paren sobre esas mismas representaciones sociales y tengan otras, siguen estando perfectamente ancladas en nuestras consciencias colectivas.

El problema no es solamente eso, en los noventa yo encabezaba un taller (soy psicóloga infiltrada en el mundo de las abogadas) y participaba en un programa que se llamaba Centro de Información de los Derechos de la Mujer, era un grupo de cuatro profesionales, una de ellas abogada, con quien hacía una especie de tándem, hablábamos de este tema y nos dimos cuenta como este tema normativo y jurídico estaba plasmado de muchas de esas ideas que tenían que ver con las representaciones y costumbres entre las sociedades y que el ordenamiento jurídico era un instrumento valiosísimo para poder transformar esas pautas de comportamiento. Gracias a que dejamos de tratarlo como un tema privado y lo llevamos al ámbito público, pudimos transformar muchas de estas ideas que aún están en proceso de tener un cambio verdadero.

Simplemente no habría eventos como éste si todavía no reconociéramos que tenemos que agruparnos, hacer red, unirnos y tener una causa común para hacer el cambio. Si las mujeres no estuviésemos unidas, no hubiésemos transformado esto en un movimiento social y político de transformación cultural, no habría tipificación de feminicidio, no habría Ley para una vida libre de violencia como hay en México y en muchos países de América Latina; si no hubiese bancadas parlamentarias femeninas, no habría proyectos de Ley que impulsen este cambio; si no hubiésemos peleado por Leyes de cuota en su momento, sobre las cuales todavía hay discusión, algunas no están de acuerdo. Se trata de un orden social que no va a permitir que alguien tenga todo el mérito del mundo.

“Si las mujeres no estuviésemos unidas, no hubiésemos transformado esto en un movimiento social y político de transformación cultural, no habría tipificación de feminicidio, no habría Ley para una vida libre de violencia como hay en México y en muchos países de América Latina.”

Es fundamental nuestra toma de consciencia respecto del rol que podemos jugar cada una de nosotras como las principales transformadoras, este cambio no solamente significa garantizar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, es decir de la mitad de la población; cuando digo mujeres, quiero referirme también a niñas, porque a pesar de todo lo necesario que son las políticas públicas referidas a niños, niñas y adolescentes, cuando uno mira su realidad, vuelve a darse cuenta de que se reproduce la discriminación en el caso de las niñas, entonces son ellas las víctimas de violencia sexual con mayor frecuencia, son las niñas las que sufren desnutrición con mayor frecuencia, son ellas las que no tienen derecho a disfrutar de la ciudad, en comparación con los niños.

Seguimos siendo las mujeres, las principales afectadas en todos los grupos humanos de los que formamos parte. Entonces lo podemos llevar a un nivel más, si ustedes quieren, de mayor poder o élite social, nos damos cuenta que las mujeres que llegamos a esos casos, cuando nos toca competir con un hombre, somos discriminadas.

Esta situación es continua, si llegamos a poner a las mujeres en posiciones más dependizadas, también serán discriminadas en ciertos grupos, es decir, hay una intersección de nuestra discriminación y es por eso que el lente de género no sólo debe quedarse en mirar la diferencia entre hombres y mujeres, sino que debe mirar también las distintas situaciones que se van sumando a las realidades de ser mujer, por ejemplo, ser indígena, mujer rural o perteneciente a la disidencia sexual, quienes siempre serán las más discriminadas.

ONU Mujeres recién cumple 10 años, nació en el 2010 con su primera Directora Ejecutiva, mi anterior jefa, Michelle Bachelet, y nació para que haya un reconocimiento en el mundo de las necesidades que van al más alto nivel, la decisión del diálogo multilateral para resolver las diferentes victimizaciones y violaciones a los derechos humanos de la mujer.

La ONU tiene una entidad dedicada al empoderamiento y la igualdad de género, ése es el objetivo, nuestra razón de ser. Tenemos una dimensión de carácter normativo, tiene que ver con la asesoría de cada parte de las Naciones Unidas para que puedan llevar adelante todos los compromisos multinacionales que han adaptado en cada uno de sus instrumentos internacionales y nosotros acompañamos ese cumplimiento. Tenemos un mandato de carácter programático, es decir implementamos concretamente programas en distintos territorios de interés. En México se encuentra la oficina más grande de América Latina, donde tenemos programas específicos estrictamente vinculados a temas como la prevención y atención a la violencia de género; también incluimos programas vinculados al empoderamiento económico de las mujeres y a la estimulación de toma de decisiones del sector femenino. Contamos con un mandato de carácter de coordinación al interior del sistema de Naciones Unidas para que esta sea una visión completa y total que alude a toda la exigencia de este tema.

Dicho esto, les quiero contar, a propósito de este año 2020, que se cumplen 25 años de la plataforma de acción de Beijing. La primera conferencia mundial de la mujer fue aquí en México, las mexicanas siempre han sido referentes para el movimiento, muchas de las iniciativas, muchos de los impulsos en materia de igualdad de género, han sido propuestas por mujeres mexicanas: académicas, activistas, políticas, etcétera.

La conmemoración de los 25 años de la plataforma de Beijing se llevará a cabo junto a la Cuarta Conferencia en México, los días 7 y 8 de mayo, aún está por confirmarse el lugar, una opción podría ser el Centro Cultural Tlatelolco, en donde organizaremos un foro global no sólo de mujeres mexicanas, sino para todo el mundo que permita actualizar la conversación en torno a cuáles son los temas principales hoy día necesarios a abordar, para el logro de la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, mientras que se plantearon los 192 estados de la Asamblea General de las Naciones Unidas en enero de 2015. Estamos sólo a 10 años para lograr un objetivo de desarrollo sostenible.

Requerimos de aceleradores y para eso esperamos que para este foro en México, que concluye en Francia en el mes de junio, podamos tener el compromiso de la sociedad civil, del sector privado, comprometerse con los aceleradores que permitan avanzar de manera más decidida en el logro de igualdad sustantiva.

“Es fundamental nuestra toma de consciencia respecto del rol que podemos jugar cada una de nosotras como las principales transformadoras, este cambio no solamente significa garantizar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, sino de niños, niñas y adolescentes.”

¿Por qué necesitamos aceleradores? Porque la violencia de género es una realidad y una pandemia que tiene diferentes tipos de manifestaciones y que afecta a todas las mujeres, de todas las condiciones, eso es importante que lo tengamos muy claro: no hay mujer que no esté expuesta a una situación de riesgo en materia de violencia, porque no significa lo mismo subirnos a un medio de transporte público siendo mujer, que subirnos a un transporte público siendo hombre. Porque lo que sentimos subjetivamente las mujeres, respecto de lo que sienten los hombres, al enfrentarse a una calle oscura o a un lugar poco transitado, etcétera, sólo lo sabemos nosotras. No estamos exentas del miedo.

Requerimos un acelerador en contra de la violencia, necesitamos un acelerador en materia de empoderamiento económico, porque pese a todo, en el caso de México, las mujeres son el 40% de la fuerza laboral y cabe mencionar que más de la mitad de ese porcentaje se encuentra en el sector informal, es decir que no tienen protección, sin seguridad social, con la posibilidad de perder ese empleo precario y quedarse sin ingreso, lo que significa más factores de riesgo para todo lo demás.

Como las mujeres seguimos estando en los espacios tradicionales vinculados al cuidado, lo que nos pasa a nosotras repercute en nuestros hijos e hijas, en nuestra comunidad más cercana, en las personas que atendemos y cuidamos. Me quiero referir al tema de cuidado porque es parte importante para el sector económico de las mujeres y el logro de su trayectoria para llegar a donde quieran soñar, sigue siendo una ausencia en materia de cuidado, porque la sociedad, el mundo sigue asumiendo que somos nosotras las principales responsables de lo que suceda en el mundo de la reproducción social. Entonces, mientras eso no cambie y el mundo no comprenda que es un tema de carácter social, que las mujeres hemos “subsidiado” a los estados de las sociedades durante miles de años para que todas las actividades productivas se puedan llevar adelante, no habrá transformación. Porque significa que seguimos desproporcionadamente teniendo una carga, no sólo por el cuidado de nuestros hijos e hijas, sino también por el cuidado de nuestros mayores en una población que también va envejeciendo.

El nivel de carga en materia de uso del tiempo impide el desarrollo igualitario, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y, por supuesto, la cadena funcional que con toda justicia podría tener una mujer.

Hicimos un estudio y nos dimos cuenta que, en general, en el caso de América Latina, la mayoría de las mujeres que están en el poder son solteras o están divorciadas; en el caso de los hombres, el 90% están casados; porque la mujer acompaña al hombre en su carrera, pero a la inversa no es el caso.

También trabajamos con nuevas masculinidades, con poder construir una nueva conciencia porque esto es mal visto como si fuera en contra de los hombres. Por ningún motivo, esto es con ellos y necesitamos cada vez más aliados y por eso es que tenemos el programa HeforShe también presente aquí en México, que lo han suscrito muchas personas importantes y entidades como las universidades. Porque queremos que el cambio cultural pase también para construir nuevas masculinidades, nuevas relaciones entre hombres y mujeres de respeto, equilibrio, balance, cariño y verdadero amor y no del amor mal comprendido, de apropiación y control del otro, que es lo que precisamente se traduce en diversas formas de violencia.

“Porque la violencia de género es una realidad y una pandemia que tiene diferentes tipos de manifestaciones y que afecta a todas las mujeres, de todas las condiciones, eso es importante que lo tengamos muy claro: no hay mujer que no esté expuesta a una situación de riesgo en materia de violencia.”

Los otros aceleradores aparte del empoderamiento económico, es que justamente necesitamos también hacer notar una nueva realidad cada vez más presente y en la automatización del trabajo, todo lo que signifique las nuevas tecnologías. Si las mujeres sólo representamos en el ámbito de la ciencia y la tecnología un 30%, difícilmente estaremos preparadas para ingresar a un mercado laboral cada vez más exigente en esta materia, por tanto, hay que formar a más mujeres. El porcentaje de hombres en las carreras sigue siendo más alto en ciencias, matemáticas, etcétera, mientras que las mujeres se concentran en mayor número en las carreras “tradicionales”, en consecuencia, al insertarse en el mundo laboral son menos remuneradas, al mismo tiempo que serán menos requeridas.

Cuando hablemos de género, hablemos de grandes temas en este enfoque, tratemos siempre de llevarlo a la situación más específica, más concreta, donde lo que está en juego es la vida de una mujer o de una niña y ustedes que están en la posición que están, no me cabe duda de que han recorrido una trayectoria gigantesca para llegar, con miles de obstáculos. Estando en ese espacio piensen en otras mujeres, en cómo impulsamos a otra, en cómo corremos el cerco, en cómo permitir estar aliadas, en una condición que deja de lado la política y la tecnología, y tiene que ver con el hecho de ser todas mujeres y, por esa condición, la sociedad también nos ve de una misma manera aunque seamos muy distintas. Aprovechemos eso para unirnos, para establecer redes.

Me alegra mucho que tengan esta intención y esta iniciativa, nosotros creemos que efectivamente son las redes de mujeres las que nos permitirán aprender y harán que este siglo XXI se reconozca en la historia de la humanidad como el Siglo de las Mujeres.

 

 

 

 

 

 

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