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Mickey Mouse, ¿del Dominio Público?

En la Opinión de

Plane Crazy y Steamboat Willie, dos cortos de Disney que se estrenaron en 1928 protagonizados por las primeras versiones del famoso ratón Mickey Mouse, pasan al dominio público en Estados Unidos de América, pero debemos entender cómo sucedió esto. Además, queda en debate si los derechos de algunos elementos que componen dichas obras han fenecido o podrían estar protegidos por otras figuras e incluso en otros países.

“En EUA las corporaciones sí pueden ser consideradas como autores a diferencia de nuestro país, entonces una obra hecha en favor de una corporación (obra corporativa) es aquella que se hace bajo relación laboral o mediante la figura del work for hire, similar a la obra por encargo en México.”

La complejidad del dominio público

El dominio público parce un tema sencillo, pero entre más lo estudias más complejo se vuelve. No es simplemente hacer un conteo de años para conocer cuándo podrán utilizar sin autorización una obra, sino que depende, entre otros factores, de la legislación de cada país, de conocer qué disposición estaba vigente cuando se publicó (o creó) la obra, el momento de la muerte del autor (o coautor), si el país está suscrito al Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas (Convenio de Berna) e incluso algunos países distinguen la vigencia de acuerdo con el tipo de obra[1]. Por ejemplo, el dominio público en Estados Unidos de América (EUA) a partir del 1° de enero de 1978 trata a las obras anónimas y seudónimas[2] diferente a las demás obras considerando la fecha de publicación (95 años) o creación (120 años), siempre y cuando no se conozca la identidad del autor, ya que al revelarse ésta la vigencia cambia (70 años). En España los derechos de explotación de la obra durarán toda la vida del autor y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento,[3] sin embargo, para autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987 se cuentan 80 años después de la muerte. De igual forma, en México existió el controvertido Código Civil de 1928 que no dejaba del todo claro a partir de cuándo se contabilizaba el plazo para determinar la expiración de derechos tomando en cuenta que exigía el registro de la obra para su protección, situación que ya está superada. Todo lo anterior convierte a cada obra en un caso en particular.

Históricamente, la vigencia de los derechos de explotación[4] se ha ido reformando a través del tiempo. El antecedente más antiguo es el Estatuto de la Reina Ana de 1710 estableciendo que una vez publicada la obra (en particular menciona “un libro”), tenía una vigencia de 14 años que se podían extender hasta por otros 14 años siempre y cuando estuviera registrada,[5] para que pasado este tiempo la obra pudiera ser utilizada de forma libre.

En cada país, las disposiciones del dominio público se han transformado de forma diferente, pero el presente artículo no busca ahondar demasiado en toda la evolución legislativa de ambos países (EUA y México), al ser un tema amplio de desarrollar, salvo aquellos cambios legislativos que impactan directamente en las obras audiovisuales Plane Crazy y Steamboat Willie dirigidos por Walt Disney y Ub Iwerks, además busca dar un acercamiento a lo que estará sucediendo en los próximos años en torno a estas obras, los elementos que las componen, su repercusión propiamente en México e incluso las otras figuras de la propiedad intelectual que pueden llegar a convergir en el particular.

¿Cómo llegan estos cortos al dominio público en su país de origen (EUA) y qué sucede con México?

EUA antes de ser parte del Convenio de Berna[6] tenía un sistema de copyright que requería un registro para obtener protección de la obra,[7] actualmente la protección ya no está subordinada a un registro. Es oportuno también destacar que en EUA las corporaciones sí pueden ser consideradas como autores a diferencia de nuestro país, entonces una obra hecha en favor de una corporación (obra corporativa) es aquella que se hace bajo relación laboral o mediante la figura del work for hire, que es parecida a la obra por encargo en México, pero no igual.

En octubre de 1998 la famosa Sonny Bono Copyright
Term Extension Act
(Sony Bono Act) modificó los plazos de vigencia establecidos en la Copyright Act de 1976 que duraban: 1) la vida del autor más 50 años; 2) 75 años después de publicada una obra corporativa y 3) 100 años después de la creación de una obra corporativa. Entonces EUA extendió 20 años todos estos plazos, quedando así: 1) la vida del autor más 70 años; 2) 95 años después de publicada una obra corporativa y 3) 120 años después de la creación de una obra corporativa.[8]

Cabe mencionar que la Sony Bono Act también fue conocida con el nombre Mickey Mouse Protection Act,pues efectivamente buscaba que varias obras de Disney pudieran prolongar sus derechos de explotación, situación que como veremos a continuación, sí ocurrió. Es decir, los derechos de las obras corporativas Plane Crazy y Steamboat Willie antes de la Sony Bono Act hubieran expirado en 2004, considerando que su primera publicación[9] fue en 1928, contando 75 años a partir de la misma. No obstante, derivado de la aplicación de la Sony Bono Act se contabilizaron 95 años a partir de su primera publicación, por lo cual, no fue sino hasta el 1° de enero de 2024 que pasaron al dominio público.

En México, de acuerdo con nuestra legislación, la vigencia para que los derechos de explotación pasen al dominio público es de 100 años a partir de la muerte del autor o del último coautor, así como de su divulgación[10] sin considerar una sección específica para obras corporativas. Al respecto, el principio de territorialidad parece diluirse en este aspecto, pues tanto EUA como México son parte del Convenio de Berna que establece en todos los casos que el periodo de protección será conforme a lo dispuesto por la legislación del país que reclame la protección; sin embargo, a menos que la legislación de este país no disponga otra cosa, la duración no excederá del plazo fijado en el país de origen de la obra.[11] Es decir, en palabras sencillas, México es el país que reclama protección pero EUA es el país de origen, por lo cual aún y cuando en nuestro país el plazo de protección sea mayor, estos dos cortos animados también caerían al dominio público en nuestro país pues en principio, no se puede rebasar el plazo fijado en el país de origen de la obra.[12]

“México es el país que reclama protección, pero EUA es el país de origen, por lo cual aún y cuando en nuestro país el plazo de protección sea mayor, estos dos cortos animados también caerían al dominio público en nuestro país pues en principio, no se puede rebasar el plazo fijado en el país de origen de la obra.”

No obstante, los supuestos pueden ser variados y se tendrían que analizar casos concretos que no encuadren en lo antes dicho, por ejemplo, cuando la legislación interna establece algo diferente; el país no es parte del Convenio de Berna; o algún titular acreditara de alguna manera tener un mayor beneficio en sus derechos.

Plane Crazy

Este corto en blanco y negro que apenas pasa los seis minutos se estrenó el 15 de mayo de 1928, en el cual vemos un Mickey Mouse sin guantes blancos y zapatos como el que hoy todos conocemos, únicamente con su pantaloncillo con dos botones, de igual forma Minnie Mouse aparece con un vestido y pestañas largas. Además, esta animación tiene una particularidad porque la única versión que está en el domino público es muda, toda vez que la sincronización sonora se realizó hasta marzo de 1929, por lo tanto, sólo el corto mudo está en dominio público y hasta el 1° de enero de 2025 la versión con sincronización sonora podría usarse libremente.

Steamboat Willie

El corto estrenado el 18 de noviembre de 1928 fue de las primeras obras audiovisuales con sonido totalmente sincronizado. En el mismo se pueden ver a los personajes ligeramente diferentes en comparación con Plane Crazy, ahora Mickey Mouse usa zapatos y Minnie Mouse no se distingue únicamente con su vestido y largas pestañas, sino que sale con un sombrero que tiene una flor, falda y tacones. En ese sentido, en ambos cortos los personajes que pasan a dominio público son distintas versiones. Por lo cual es importante distinguir que únicamente aquellas visibles en estas dos obras podrían usarse sin autorización, siempre y cuando se tomen las precauciones que veremos más adelante, y no todas aquellas que fueron creadas después de éstas, ya que aún cuentan con la protección correspondiente.

Aunado a lo anterior, este cortometraje en escala de grises presenta una escena en donde Mickey Mouse aparece en el timón de un barco silbando una canción que ahora es reconocible al principio de numerosas películas de Disney que bien podría ser una marca sonora. Dicha escena también se ha convertido en un distintivo que la misma compañía ha incorporado al inicio de sus filmes, estableciendo de manera inequívoca su pertenencia a Disney. Entonces, aún y cuando se usen sin pedir autorización estos personajes, se deberá tener cuidado en no evocar a Disney de ninguna forma que pudiera confundir su procedencia.

Otras figuras de la propiedad intelectual involucradas

Las obras audiovisuales referidas pueden comunicarse públicamente sin necesidad de recurrir a una licencia de Disney respecto del copyright, sin embargo, no será tan sencillo separar los elementos e incluso extraer a los personajes pensando que no existen otras formas de protección, pues en 2007, Walt Disney Animation Studios rediseñó su logotipo para incorporar al ratón Steamboat Willie apareciendo en diversas películas para asociar a su icónico personaje con la compañía,[13] permitiendo que su identidad de marca permanezca intacta.[14]

Si bien se pueden utilizar las versiones de los personajes que aparecen en los dos cortos aparentemente con libertad, se debe tener precaución toda vez que vender productos que contengan estos icónicos personajes podría confundir al consumidor pensando que adquiere un producto original de Disney, pues cualquier uso que se haga de los mismos que dé la impresión o sugiera que pertenecen a Disney podría aparejar una infracción por competencia desleal e incluso marcaria; desde los nombres Mickey Mouse o Minnie Mouse, hasta los personajes en sí mismos que puedan estar registrados como marca, recordando que los registros marcarios pueden ser renovados indefinidamente hasta que los titulares lo decidan, siempre y cuando exista una buena gestión de la cartera marcaria. Lo anterior sin considerar la figura de las reservas de derecho que protegen personajes en México.

“Si bien se pueden utilizar las versiones de los personajes que aparecen en los dos cortos de Disney aparentemente con libertad, se debe tener precaución toda vez que vender productos que contengan estos icónicos personajes podría confundir al consumidor pensando que adquiere un producto original de Disney.”

De hecho, volviendo a la escena descrita en la sección de Steamboat Willie de este artículo, Disney Enterprises, Inc., solicitó el 25 de febrero de 2022 ante la Oficina de Patentes y Marcas de EUA (USPTO) el registro marcario denominado Walt Disney Animation Studios. De acuerdo con la descripción en su solicitud, consiste en: “una animación con fondo amarillo que muestra los dibujos (bocetos) de un animador representando a un ratón delineado en rojo como personaje. Estos dibujos aparecen en escala de grises uno tras otro como secuencia; luego dentro de un cuadro se muestra al personaje del ratón en blanco y negro, moviendo su pie y silbando; este personaje sostiene el timón de un barco gris delineado en negro, al fondo se ve en escala de grises una montaña como paisaje. Finalmente, debajo del cuadro aparece la palabra ‘WALT DISNEY’ en marrón sobre la palabra ‘ANIMATION STUDIOS’ en rojo.” Al respecto, dicha marca animada extraída del corto fue otorgada en EUA el 13 de septiembre de 2022 bajo el número de registro No. 6846660,[15] es decir, con más de un año de anticipación de pasar al dominio público por copyright.           

Existe el debate respecto de que extender la vida del derecho de autor mediante un registro marcario podría caer en un fraude al dominio público, considerando que el derecho sobre una marca no puede utilizarse para bloquear la libertad obtenida por la expiración de los derechos de autor[16] y la regulación marcaría no debería impedirte hacer lo que la legislación autoral te permite hacer,[17] recordando además que grandes corporaciones de entretenimiento también viven del dominio público haciendo obras derivadas como adaptaciones para que estas últimas nazcan al derecho de autor.

¿Los derechos morales también pasan al dominio público?

De acuerdo con el Convenio de Berna, independientemente de los derechos de explotación, las y los autores conservan el derecho al crédito autoral, es decir, que se le vincule con su obra; así como el derecho de integridad de su obra, a saber, oponerse respecto de cualquier deformación, mutilación o modificación a su obra que cause perjuicio a su honor o reputación.[18]

Asimismo, el Convenio de Berna establece que estos derechos serán mantenidos después de la muerte del autor o por lo menos hasta la extinción de sus derechos de explotación. Sin embargo, existe la opción de que aquellos países que no tuvieran estas disposiciones al momento de ratificar el Convenio, tuvieran la facultad de establecer que alguno o algunos de esos derechos no se mantuvieran después de la muerte del autor.[19] Esta facultad obedece a las concepciones jurídicas de origen anglosajón que reconocen el derecho al crédito autoral como parte del copyright y el derecho de integridad lo relacionan directamente con la difamación,[20] en donde no se permite acción judicial después del fallecimiento de la persona difamada.[21] Al respecto, México también reconoce a los autores estos derechos morales, agregando las facultades de divulgación y retracto respecto de sus obras, considerándolos inalienables, irrenunciables, inembargables y perpetuos, incluso después de la muerte del autor.[22]

Aunque en el Convenio de Berna no se hace referencia al tema del dominio público propiamente con relación a los derechos morales, se entiende que esto queda reservado a la legislación de cada país. Es más, hemos empezado a ver ejemplos en los cuales el derecho moral de integridad de la obra podría verse afectado por el uso de Winnie Pooh y Mickey Mouse en películas de terror, o este último en un videojuego totalmente ajeno a Disney. No debemos olvidar que EUA permite la renuncia de los derechos morales y además podría debatirse si dichas obras caen en el uso transformativo de parodia.

En conclusión, así como lo único seguro que tenemos los humanos es la muerte, lo único seguro que tiene una obra es el dominio público, pero grandes corporaciones no dejarán que ese destino afecte del todo sus derechos, buscando estrategias legales para mantener vigentes o activas algunas figuras que obliguen no sólo a consumir sus creaciones sino a tener que pagar por las mismas y en caso de hacer uso de obras que presuman estar en dominio público sin tomar las debidas precauciones creyendo que es tan sencilla la expiración de un derecho, tendrán altas posibilidades de exponerse a una infracción.


[1] El Convenio de Berna da esta facultad a los países miembros de incorporar a sus legislaciones el plazo de vigencia de sus derechos de explotación que definan internamente respecto de obras audiovisuales (cinematográficas), así como fotográficas y de artes aplicadas.

[2] Ver “Circular 15ª” de la U.S. Copyright Office, revisada en agosto de 2011 y modificada en enero de 2024. Library of Congress, Washington, DC. Disponible en: https://www.copyright.gov/circs/circ15a.pdf

[3] Real Decreto Legislativo 1/1996, del 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia. Última reforma 5 de noviembre de 2014.

[4] Mejor conocidos como “derechos patrimoniales”.

[5] cfr. Delia Lipszyc. Derecho de autor y derechos conexos. UNESCO / CERLALC/ Zavalía, Buenos Aires, 1993, p. 249.

[6] EUA firmó el Convenio de Berna el día 9 de diciembre de 1988 y lo ratificó el 1 de marzo de 1989.

[7] Al momento que se escribe el presente, se hace la aclaración de que dicho registro sí es requisito en EUA para ejercer acciones, pero no es indispensable para la protección de la obra.

[8] Respecto de los incisos 2) y 3) se va a considerar aquel plazo que sea más corto entre estos.

[9] Entiéndase “publicación” como comunicación pública en este caso, ya que se ha extraído el término integro de la legislación estadounidense.

[10]  Ver artículo 29 de la Ley Federal del Derecho de Autor (estos plazos son de acuerdo con la reforma de 23 de julio de 2003, disposición que a la fecha continúa vigente).

[11] Artículo 7, párrafo 8) del Convenio de Berna.

[12] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Guía del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, Ginebra 1978, p. 57.

[13] Brooks  Barnes. Mickey’s Copyright Adventure: Early Disney Creation Will Soon Be Public Property. The New York Times, 27 de diciembre de 2022. Disponible en: https://www.nytimes.com/2022/12/27/business/mickey-mouse-disney-public-domain.html.

[14] Texto original: “Its Brand Identity will Remain Intact”. Jennifer Jenkins. Mickey, Disney, and the Public Domain: a 95-year Love Triangle. Duke Center for the Study of the Public Domain, Duke University. Disponible en: https://web.law.duke.edu/cspd/mickey/

[15] Base de datos de United States Patent and Trademark Office (USPTO). Disponible en https://tmsearch.uspto.gov/

[16] Texto original: “trademark rights cannot be used to block the freedoms that the expiration of copyright allows”. Jenkins, Jennifer, op. cit., nota 13.

[17] Texto original: “trademark law shouldn’t be able to stop you from doing what copyright law allows you to do”. Entrevista a Rebecca Tushnet publicada con el 6 de octubre de 2023 en: Rachel Reed. No Mickey Mouse operation. Harvard Law Today. Disponible en: https://hls.harvard.edu/today/harvard-law-i-p-expert-explains-how-disney-has-influenced-u-s-copyright-law-to-protect-mickey-mouse-and-winnie-the-pooh/

[18] El primero se conoce como derecho de paternidad y el segundo como derecho de respeto en el Convenio de Berna. Ver artículo 6bis, párrafo 1) del Convenio de Berna.

[19] Ver artículo 6bis, párrafo 2) del Convenio de Berna.

[20] El derecho de integridad de la obra es parte del derecho consuetudinario (common law).

[21] cfr. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Guía del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, Ginebra 1978, pp. 48-49.

[22] Ver artículos 18 y 19 de la Ley Federal del Derecho de Autor. Última reforma: 1° de julio de 2020.

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