Reducir la carga laboral, aligerar todo tipo de tareas y disminuir el tiempo de ejecución de actividades rutinarias se ha vuelto posible con la incursión en nuestras vidas de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial está transformando a la sociedad entera y el ejercicio del derecho no es una excepción; por lo que un debate informado, serio y profundo sobre los beneficios y problemas que su implementación supone es urgente.
La inteligencia artificial agiliza el trabajo legal, pero no debe sustituir el razonamiento humano.
Plantearnos cómo quienes ejercen el derecho desde cualquiera de sus trincheras pueden ser mejores profesionales con la inteligencia artificial en vez de delegar en ella sus tareas es necesario e impostergable.
A este respecto, la Barra Mexicana, Colegio de Abogados A.C., emitió Lineamientos Para el Uso Responsable de la Inteligencia Artificial en el Ejercicio Profesional del Derecho, precisando que las herramientas basadas en inteligencia artificial abren nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia y precisión en la práctica jurídica, así como para facilitar el acceso a la justicia. Sin embargo, su incorporación trae consigo importantes retos éticos que deben atenderse con cuidado y reglas claras.
El propósito de estas directrices es impulsar la innovación sin comprometer la confianza, la confidencialidad, el profesionalismo y la justicia, que son esenciales para la abogacía.
Según la Comisión de Tecnologías de la Información de la Barra, aunque todas las empresas del sector jurídico en México usan tecnología, sólo el 20% explota herramientas de inteligencia artificial en tareas específicas y suelen ser aquellas que forman parte de corporativos internacionales o grandes firmas jurídicas.
De acuerdo al estudio “La era de la IA en México” de Intelligence Unit Report, en México hay 362 empresas dedicadas a la inteligencia artificial con una inversión de 500 millones de dólares entre 2022 y 2023.
Este estudio indica que en México una de cada tres empresas ha incorporado la inteligencia artificial en entre el 1% y el 25% de sus operaciones, ya que existen limitantes como la adopción de la tecnología necesaria para su implementación, la falta de talento especializado y la alta financiación e inversión requerida.
La inteligencia artificial es una realidad, está aquí y debemos aprender a convivir con ella teniendo muy claro para qué es y para qué no es y, sobre todo, para que no se vuelva en nuestra contra.
La inteligencia artificial es una rama de la informática que realiza, con máquinas, tareas que pueden llevar a cabo los seres humanos. En otras palabras, es la automatización de actividades relacionadas con el pensamiento humano.
En este sentido, el ejercicio del derecho no se puede disociar del pensamiento y el razonamiento, procesos necesarios para resolver los conflictos que se someten a consideración de las y los juzgadores, para plantear dichos conflictos por parte de abogadas litigantes, para el diseño de una ley o para estudiar y enseñar el derecho.
Encargar a la inteligencia artificial la realización de tareas repetitivas, ordenarle la clasificación de documentos, encomendarle la gestión de expedientes, pedirle ayuda para localizar de manera más fácil y rápida un precepto legal, una jurisprudencia o criterio judicial, solicitarle apoyo para el manejo de grandes bases de datos que nos llevaría un mundo de tiempo revisar, es algo que podemos hacer y, de hecho, de lo mejor que hace por nosotros la inteligencia artificial.
Pero, a este respecto, conviene cuestionarnos: ¿Es ético dejar en manos de la inteligencia artificial la elaboración de una demanda, la argumentación de una sentencia, la presentación para impartir una clase de derecho civil, penal o fiscal o la redacción de un contrato comercial clave para una empresa?.
Estamos en un punto en el que, por exceso de trabajo, falta de tiempo o practicidad, un abogado presenta una demanda hecha mayormente por la inteligencia artificial en un juzgado en donde, llegado el momento procesal, un secretario proyectista genera el proyecto de sentencia con inteligencia artificial, el juez firma esa sentencia y, al final, ningún ser humano leyó ni la demanda ni la sentencia completa.
El Peligro en los tribunales ocurre cuando demandas y sentencias son escritas por máquinas sin revisión humana
En el ámbito académico, hay docentes que piden a la inteligencia artificial que les elabore un examen o diseñe una tarea o trabajo final a realizar por sus estudiantes quienes, a su vez, solicitan a la inteligencia artificial que haga la tarea o trabajo requerido que envían, a través de una herramienta electrónica, al profesor. Aquí, la oralidad es ya imprescindible en la evaluación del desempeño.
En el mundo corporativo, vemos contratos con cláusulas inaplicables al caso concreto, referencias a leyes o normatividad inexistente o, de plano, preceptos contrarios a la legalidad, eso sí, a veces, con una admirable redacción.
¿Es esto lo que realmente queremos de la inteligencia artificial?
Su avance y penetración en el derecho público y privado exhibe graves dilemas éticos derivados del potencial que tiene para, gracias a los algoritmos, satisfacer los deseos del usuario abriendo puertas a prejuicios, discriminación y violaciones a los derechos humanos.
Su uso en el campo jurídico puede acarrear la vulneración de derechos como el derecho a la privacidad, a la protección de datos personales, a la no discriminación o al debido proceso, que sin la adecuada regulación y sin sentido ético puede acentuar las desigualdades existentes en el acceso a la justicia y en el ejercicio de los derechos humanos.
En noviembre de 2021, la UNESCO elaboró la primera norma mundial sobre la ética de la inteligencia artificial aplicable a sus 194 estados miembros y señala que:
“La protección de los derechos humanos y la dignidad es la piedra angular de la Recomendación, basada en el avance de principios fundamentales como la transparencia y la equidad, recordando siempre la importancia de la supervisión humana de los sistemas de inteligencia artificial”.
En México, en el marco de la resolución de un recurso de queja en el que se utilizó inteligencia artificial para calcular el monto de una garantía, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito emitió la tesis II.2o.C.9 K (11a.).
En dicha tesis, el Tribunal determinó que la utilización de herramientas de inteligencia artificial en procesos jurisdiccionales con una perspectiva de derechos humanos, ética y responsable, exige que las personas juzgadoras observen como elementos mínimos los principios de: a) proporcionalidad e inocuidad; b) protección de datos personales; c) transparencia y explicabilidad; y d) supervisión y decisión humanas, esto ya que ante la ausencia de regulación específica para el uso de herramientas de inteligencia artificial, las personas juzgadoras deben hacer un ejercicio de autocontención adoptando lineamientos para su aplicación responsable con perspectiva de derechos humanos.
En junio de 2025, en Argentina, un Tribunal Penal declaró la nulidad de una sentencia por el delito de robo simple elaborada con inteligencia artificial generativa, considerando que el juez de primera instancia vulneró los principios de fundamentación, control humano y transparencia en la elaboración de un fallo al incorporar textualmente una respuesta del sistema sin supervisión adecuada.
En noviembre de 2025, la Corte Suprema de Justicia de Colombia anuló un fallo señalando que el Tribunal se basó en extractos supuestamente tomados de dos sentencias, sin embargo, al verificar su contenido, se constató que las citas eran inexistentes.
Solo el 20% de los despachos en México aprovechan hoy el potencial de la IA en sus procesos
¿Qué buscamos al utilizar inteligencia artificial?
Sin duda, que nos ayude a resolver problemas y nos facilite la vida tanto laboral como personal, pero no podemos recurrir a ella si no tenemos la responsabilidad de realizar un uso crítico, reflexivo, ético e informado que combine habilidades y competencias técnicas con una profunda y firme conciencia social.
Regulación adecuada, compromiso ético y una buena estrategia son pilares a los que el uso de la inteligencia artificial debe aferrarse para que su existencia signifique un avance relevante en la historia de la humanidad.
Si creemos que está para sustituirnos y le cedemos nuestra capacidad de pensar, reflexionar, analizar y tomar decisiones, puede ser de los peores acontecimientos del siglo XXI. Sin embargo, si la aprovechamos para optimizar las herramientas y la información que necesitamos para echar a andar nuestros procesos de pensamiento, será uno de los hitos más relevantes de la historia moderna.
Lo anterior no sólo se va a lograr con capacitaciones en el uso de cada herramienta de inteligencia artificial disponible, sino con una profunda reflexión acerca de su impacto y alcances en el mundo del derecho. La inteligencia artificial ejecuta, los profesionales del derecho ordenan, interpretan y deciden.
Referencias:
https://www.reforma.com/son-despachos-juridicos-mercado-para-la-ia/ar3010556
https://mexico.endeavor.org/inteligencia-artificial-2024
https://www.unesco.org/es/artificial-intelligence/recommendation-ethics
https://sjf2.scjn.gob.mx/detalle/tesis/2031010
https://www.diariojudicial.com/news-102083-la-ia-anula-sentencias








