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Política Exterior de México: Un Enfoque del Conflicto Ruso-Ucraniano

En la Opinión de

La fragmentación del derecho internacional detonó el surgimiento de regímenes y foros internacionales, cuya visibilidad fue notoria en el conflicto ruso-ucraniano y donde la política exterior buscó conciliar las posiciones jurídicas.

La fragmentación del derecho internacional

La Comisión de Derecho Internacional (ONU, 2006)[1] identificó que la fragmentación del derecho internacional dio origen a un dinámico desarrollo progresivo de regímenes internacionales especializados. La proliferación de organismos y foros internacionales sostenidos en el principio de especialidad amplió el ejercicio jurídico-político del multilateralismo.

“La pérdida gradual del monopolio de las conversaciones políticas mundiales al interior de las Naciones Unidas provocó la creación de nuevos lenguajes con otra vocación. El tema común de conversación de casi todas las agendas internacionales durante el año 2022 fue el conflicto entre Rusia y Ucrania.”

La pérdida gradual del monopolio de las conversaciones políticas mundiales al interior de las Naciones Unidas provocó la creación de nuevos lenguajes con otra vocación. El tema común de conversación de casi todas las agendas internacionales durante el año 2022 fue el conflicto entre Rusia y Ucrania.

La participación de otros sujetos de derecho internacional en las relaciones internacionales permitió una incidencia significativa y democrática en el diseño de propuestas de solución a este desafío global. La diplomacia pública y la denominada “paradiplomacia” reflejan el agotamiento del modelo tradicional de formulación de la política exterior.

El conflicto entre Rusia y Ucrania también evidenció muestras de participación provenientes de diversos agentes no estatales que van desde declaraciones de actores como Arnold Schwarzenegger y la salida de centenares de empresas del territorio ruso, hasta el surgimiento de “corresponsales de guerra” a cargo de particulares a través de la plataforma TikTok.

La compraventa de draft resolutions en la diplomacia onusiana ante el conflicto bélico

El poder del lenguaje se hizo mucho más notable en las acaloradas discusiones al interior de los órganos principales de las Naciones Unidas y sus organismos especializados. El mercadeo político para ganar adeptos y copatrocinadores que permitan cubrir de gloria a los funcionarios diplomáticos se convirtió en un ejercicio creativo del lenguaje sea a través del reciclaje vía “lenguaje internacionalmente acordado”, o bien, del uso de eufemismos para proteger el equilibrio de los múltiples intereses que rodean al conflicto.

La Asamblea General de las Naciones Unidas (AGONU) se convirtió en el repositorio e ideario de la comunidad internacional para la concertación de la lex ferenda que permitiera sentar el precedente jurídico necesario para activar la explosiva condena a la guerra emprendida por Rusia, esto incluso frente al universo paralelo de la multiplicidad de foros internacionales como el G20, la OCDE y el Foro Económico Mundial.

Las resoluciones adoptadas por la AGONU constituyen el soft law para disuadir y prevenir futuros conflictos militares, al mismo tiempo para detonar medidas de “retorsión” más eficientes a nivel doméstico derivadas de su implementación. Así, las acciones unilaterales podrían verse legitimadas con el endoso político y aval del derecho onusiano.

El efecto réplica del lenguaje acordado a través de la AGONU detonó una lluvia de resoluciones adicionales, por ejemplo, las adoptadas en el Consejo de Derecho Humanos, así como en diversos organismos especializados de la ONU.

Las condiciones creadas por la Carta de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, así como de la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados, fueron nuevamente evaluadas por el presente conflicto bélico a través de la puesta en práctica de la diplomacia multilateral.

La ruta política adoptada por la AGONU fue primeramente calificar la “operación militar especial” de Rusia como un acto de agresión contra Ucrania[2] ante el derecho internacional onusiano; acto seguido evidenciar las consecuencias de carácter humanitario de la agresión en contra de Ucrania;[3] blindar la integridad territorial de Ucrania por medio de la defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas;[4] promover las vías de recurso y reparaciones derivadas de la agresión contra Ucrania;[5] y trazar una paz general, justa y duradera en Ucrania a la luz de las Naciones Unidas.[6]

En este escenario de la política multilateral, México tuvo, desde la Misión Permanente, una participación activa cuyo enfoque general fue congruente con el derecho internacional, con los principios de las Naciones Unidas, con la diplomacia multilateral y con los principios normativos constitucionales de la política exterior.

Las resoluciones de la AGONU, apoyadas por nuestro país, reiteran que la amenaza y uso de la fuerza armada contra la integridad territorial y la independencia política de un país constituye un desprecio a los principios del sistema de las Naciones Unidas y una flagrante violación del derecho internacional. Hoy en día, la vigencia del conflicto bélico constituye no solo un desprecio al principio de solución pacífica de las controversias, sino evidencia el olvido del flagelo de la guerra.

“Las resoluciones de la AGONU, apoyadas por nuestro país, reiteran que la amenaza y uso de la fuerza armada contra la integridad territorial y la independencia política de un país constituye un desprecio a los principios del sistema de las Naciones Unidas y una flagrante violación del derecho internacional.”

El surgimiento de “rarísimos fenómenos” de paradiplomacia en México

El 23 de marzo de 2022, la Cámara de Diputados instaló el Grupo de amistad México-Rusia, mismo que causó muchas lecturas por tratarse de uno de los protagonistas del conflicto bélico. Este encuentro provocó crítica y análisis respecto de si esta acción constituyó un acto de política exterior del Estado mexicano o no. Esto implicaría reflexionar los alcances de la denominada diplomacia parlamentaria frente a una auténtica política exterior, toda vez que el mensaje transmitido con este acontecimiento provocó contradicción con la emprendida en el ámbito multilateral.  

“El 23 de marzo de 2022, la Cámara de Diputados instaló el Grupo de amistad México-Rusia, mismo que provocó crítica y análisis respecto de si esta acción constituyó un acto de política exterior del Estado mexicano o no.”

El artículo 89, fracción X, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, habilita al Ejecutivo Federal para formular y dirigir la política exterior de México. En ese sentido, corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) asegurar la adecuada coordinación de acciones en la definición de la política exterior. La instalación del referido Grupo de amistad aconteció mientras el titular de la SRE se encontraba de gira de trabajo a países de Medio Oriente e India.

Por otra parte, el artículo 76, fracción I, de la Constitución autoriza al Senado de la República analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal como una facultad exclusiva de esa Cámara alta.

En este sentido, podríamos cuestionarnos cuál debería ser la lectura legal o enfoque del acto emprendido por una de las dos Cámaras que integran al Poder Legislativo que carece de atribución expresa a rango constitucional. El Estado mexicano debería clarificar si ejercicios como el citado encuentro constituye formal y materialmente un acto de política exterior, o bien, es únicamente un “rarísimo fenómeno” de paradiplomacia cuyo mensaje dirigido aún parece cifrado.

La posición de México en el conflicto

La conducción de la política exterior de México está supeditada a la observancia de los principios constitucionales que defienden la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de controversias. Los retos que enfrenta el cuerpo diplomático mexicano no son menores, de ellos depende alcanzar un justo equilibrio entre el imperativo de la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales y la igualdad jurídica de los Estados.

“La conducción de la política exterior de México está supeditada a la observancia de los principios constitucionales que defienden la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de controversias.”

Los actos que emprenda la diplomacia mexicana impactarán en los acontecimientos posconflicto tales como el reconocimiento de Estado y de gobierno; reconocimiento de las reglas de un posible armisticio; los precedentes del ejercicio de los derechos territoriales de los Estados en un posible desmembramiento; los efectos de una posible sucesión de Estados; la posición de México por el respeto del derecho internacional humanitario; el ritmo de las relaciones bilaterales y multilaterales con los pases en conflicto y las medidas concretas de la implementación nacional de las resoluciones adoptadas por la AGONU, entre otros.

Finalmente, si bien el tacto político que el Estado mexicano debe tener con los países en conflicto es complejo, el respeto de los derechos humanos, del derecho internacional humanitario, así como la lucha por la paz internacional debe ser también el lenguaje común de esas relaciones internacionales.


[1] ONU. Informe del Grupo de Estudio de la Comisión de Derecho Internacional, “Fragmentación del derecho internacional: dificultades derivadas de la diversificación y expansión del derecho internacional”. 2006.

[2] ONU. A/RES/ES-11/1, ES-11/1. Agresión contra Ucrania. 2022.

[3] ONU. A/RES/ES-11/2, ES-11/2. Consecuencias humanitarias de la agresión contra Ucrania. 2022.

[4] ONU. A/RES/ES-11/4, ES-11/4. Integridad territorial de Ucrania: defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. 2022.

[5] ONU. A/RES/ES-11/5, ES-11/5. Promoción de vías de recurso y reparaciones por la agresión contra Ucrania. 2022.

[6] ONU. A/RES/ES-11/6, ES-11/6. Principios de la Carta de las Naciones Unidas en los que se basa una paz general, justa y duradera en Ucrania. 2022.

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