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Niños:  Alegría de la Vida

La Máquina del Tiempo Musical

Con la máxima de “el medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”, en 1924 se tomó la decisión de nombrar el 30 de abril el día para celebrar a los niños en nuestro país. Uno de tantos legados del gran José Vasconcelos como ministro de educación pública. Conforme las sociedades avanzan y la tecnología impacta en nuestra manera de vivir, se pensaría que los niños tienen razones para ser más felices que nunca, lamentablemente, los niños de ahora no se parecen a ninguna generación anterior. 

“Se trata de comprender que estos niños son producto de su tiempo, del aquí y del ahora, de lo que escuchan en la radio, en la televisión, en el cine, y principalmente, de lo que aprenden de sus propios padres.”

Ha cambiado la manera en la que los niños juegan, las cosas que juegan, los temas de los cuales ahora también opinan. Los niños acceden a temas de adultos antes que ninguna generación anterior, además, es difícil sorprenderles, tienen acceso a toda la información de internet y manejan las herramientas digitales como nadie.

Los nenes ahora escuchan música de adultos, bailan como adultos, incluso se divierten como adultos a edades no vistas en generaciones previas.  Identificados como nativos digitales, viven en realidades virtuales tan extraordinarias que al hacer la comparación con su vida cotidiana, esta última resulta aburrida y monótona. ¿Recuerda usted del repertorio de Cri Cri? Le garantizo que ellos, además de desconocerlo, cantan de memoria los éxitos de reggaetón actuales, o las canciones de Bad Bunny o Peso Pluma.

¿Eso es malo?  En realidad, no se trata de calificarlo. Se trata de comprender que estos niños son producto de su tiempo, del aquí y del ahora, de lo que escuchan en la radio, en la televisión, en el cine, y principalmente, de lo que aprenden de sus propios padres. Estos niños, que serán los adultos del mañana, tienen una relación diferente con el espacio público. Esas anécdotas de salir a jugar con los niños de la cuadra han quedado en el pasado. El espacio público ha dejado de ser seguro en muchas regiones y la psicosis colectiva por el prójimo, coloca a los padres como los protectores de sus hijos frente a una sociedad “enemiga” que buscará dañarlos en la primera oportunidad.

Recuerdo a principios de la década de los 80 cuando Chabelo publicó un álbum musical titulado Vamos a la escuelita con Chabelo, con 12 canciones magníficas, la número 6 se titulaba “Si los niños gobernaran el mundo”, donde sostenía la tesis que bajo las órdenes de los niños, sólo habría felicidad en las calles. La canción fue un éxito en todo el país, y el mensaje llegó profundo. Hoy en día, los derechos de los niños están mas vigentes que nunca.   Ni siquiera los padres tienen ahora permiso de golpear a sus hijos, ni se digan de aquellas torturas donde los amarraban a los árboles para que sufrieran picaduras de hormigas, u otros tratos degradantes. Se ha colocado en primer lugar el interés superior del menor, su formación y su protección.

Los niños de hoy, con acceso a redes sociales y dispositivos electrónicos, con capacidades sociales reducidas pero habilidades digitales como nadie, estos nenes que tienen un encierro de tres años y una pandemia en su formación serán los que regulen el mundo del mañana, pero parece que los padres, ambos, están mas ausentes que nunca, por su desesperado esfuerzo de destacar laboralmente y de poder sostener una vida cada vez más difícil para todos.

“Querido lector, si tienes una niña o un niño en tu hogar, el 30 de abril es el día para celebrarlo. Pero quizás no sea mala idea darle un abrazo a su niño o niña interior, aprovecha para darle unas palabras de aliento y recordarle que nada de lo que vivió fue su culpa.”

Querido lector, si tienes una niña o un niño en tu hogar, el 30 de abril es el día para celebrarlo.  Pero quizás no sea mala idea darle un abrazo a su niño o niña interior, aprovecha para darle unas palabras de aliento y recordarle que nada de lo que vivió fue su culpa. Sanando a esos niños interiores, seguro se tendrá a un adulto sonriente, y nada hace más feliz a un menor que ver a su padre o a su madre con alegría en su rostro.

Celebremos a los nenes, ocupándonos por el mundo que pensamos dejarles y siendo mejores personas, predicando con el ejemplo, a los ciudadanos que esperamos se conviertan en un futuro mejor para todos.

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