“La justicia alternativa representa no solo la descarga de trabajo a los juzgados, sino un proceso que atiende el hecho criminal con un enfoque integral, socioeducativo, en el contexto de políticas que atienden los derechos de toda niñez, sin estigmatizarlo, que considere a los jóvenes “personas en desarrollo”, con la obligación de Estado en construir con el mismo.”
En la actualidad, vivimos tiempos donde la delincuencia y las violencias nos afectan a todos de manera directa o indirecta; se alberga un sentimiento común de inseguridad y falta de credibilidad en las autoridades y las instituciones de justicia, tiempos donde el clamor de la sociedad plantea penas más duras como forma de contrarrestar la delincuencia, lo que parece que confronta de manera directa la vigencia y eficacia de los derechos humanos.
Al contrario de otros tiempos, la edad promedio de la delincuencia ha bajado. El crimen organizado constituye un imaginario colectivo fantasioso que hace vulnerables a los niños y adolescentes por su grado de desarrollo intelectual. Factores como la falsa idea de una recompensa económica abundante, respeto, estatus de poder, felicidad, unidad, sentido de pertenencia, entre otros, son atractivos que creen encontrar en estos grupos criminales los jóvenes.
Diversos estudios neurocientíficos y psicológicos han puesto de manifiesto que los adolescentes son más vulnerables debido a que su cerebro es anatómicamente distinto al de un adulto, tanto en estructura, corteza frontal y sistema límbico. Elementos fundamentales para el autocontrol, toma de decisiones, procesamiento y regulación de las emociones. Los adolescentes suelen no tener contemplado en la toma de decisiones a futuro, sino que se centran en la recompensa inmediata, son propensos a aceptar riesgos, sin prever consecuencias, con el ánimo innato de descubrir y experimentar. De aquí que nace la idea certera, de que la ley no se puede aplicar con el mismo rigor a los adolescentes.
El modelo de justicia penal para adolescentes debe incluir en todas sus etapas una forma de restitución a la resolución del conflicto entre autor y víctima. La justicia alternativa representa no solo la descarga de trabajo a los juzgados, sino un proceso que atiende el hecho criminal con un enfoque integral, socioeducativo, en el contexto de políticas que atienden los derechos de toda niñez, sin estigmatizarlo, que considere a los jóvenes “personas en desarrollo”, con la obligación del Estado de construir con el mismo.
La justicia restaurativa es un tipo de justicia que ofrece una amplia gama de posibilidades de abordar las controversias y las violencias que involucran adolescentes, víctimas y comunidad. Integrando a dichos procesos medidas socioeducativas, resiliencia y criterio crítico-reflexivo. Son procesos donde se resaltan los elementos como la unidad o la interconexión de la comunidad, en el que cada acto tiene una consecuencia, no solo para quien lo comete y para la víctima, sino para todo el conjunto de la sociedad. Los procesos de justicia alternativa son mucho menos onerosos que las instituciones y las prisiones, pero sobre todo no provocan tazas elevadas de reincidencia, sino que muy al contrario a demostrado su eficiencia en los cambios de hábitos y conductas.
La justicia restaurativa crea las bases de la importancia de una alternativa para intervenir y encontrar respuesta adecuadas a la situación del adolescente infractor, a través de diversas modalidades de acción pedagógicas y restablecimiento, no solo del daño ocasionado a la víctima, sino de los vínculos deteriorados con su familia y con la sociedad. Atendiendo así de manera equilibrada todos los factores de la sociedad que se ven afectados ante un hecho criminal.
Esta forma de justicia crea entre sus participantes las bases de la importancia de la comunicación no violenta y la formas de relacionarse de manera pacífica. Para una mayor eficacia todos debemos sumarnos desde nuestras trincheras. Los abogados postulantes deben ver viable resolver sus asuntos a través de una forma más humana, pronta y que contribuya al combate contra al delincuencia. Resulta necesario que organizaciones e instituciones públicas y privadas se sumen a participar en los procesos de justicia restaurativa, para brindar una atención integral al adolescente y la víctima, desde sus múltiples disciplinas.
De igual manera, el personal de los Centro Alternativos de Solución de Controversias no solo debe contar con la capacitación correspondiente que se requiere en este sistema de adolescentes, sino que es necesario contar con operadores sensibles ante los asuntos que se les presentan; La justicia restaurativa crea las bases de la importancia de una alternativa para intervenir y encontrar respuesta adecuadas a la situación del adolescente infractor, a través de diversas modalidades de acción pedagógicas y restablecimiento, no solo del daño ocasionado a la víctima, sino de los vínculos deteriorados con su familia y con la sociedad.








