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La Corrupción como Responsable de la Crisis del Agua

En la Opinión de

“México tiene un estrés hídrico sumamente alto, según datos de la Conagua el 42.11 % de los acuíferos están sobreexplotados y la extracción de agua excede en un 10 % más de lo que se recarga, es decir, existe un déficit que va en aumento y generará mayor escasez en poco tiempo.”

La crisis por falta de agua es un problema que cada vez se torna más visible, la constante escasez de agua en las grandes ciudades ha hecho que la dinámica comercial cambie. Cerca del 90 % de los hogares compran agua embotellada o de garrafón para beber a diferencia de antes que era suficiente con abrir la llave del agua y tomarla. El hecho de que el agua “potable” ya no sea realmente limpia ha contribuido a la explotación desmedida de los mantos acuíferos, ríos y pozos por parte de grandes empresas que jalan el líquido para elaboración y venta de sus productos embotellados.

Peor aún, ya no hablemos de que el agua que sale de la llave no se debe tomar, muchas colonias de las ciudades más grandes (sobre todo las más pobres) necesitan contratar el servicio de pipas para llenar sus cisternas y tinacos debido a que el suministro de agua es insuficiente o de plano inexistente, aún y cuando el cobro del servicio se haga de manera normal y excesivo no importando estas circunstancias, como siempre pasa en la corrupción, los que menos tienen son los que más se ven afectados.

México tiene un estrés hídrico sumamente alto, tan sólo en diciembre de 2022 la revista Forbes publicó un artículo donde señala que, según datos de la Conagua el 42.11 % de los acuíferos están sobreexplotados y la extracción de agua excede en un 10 % más de lo que se recarga, es decir, existe un déficit que va en aumento y generará mayor escasez en poco tiempo.[1]

¿A qué se debe la carencia de agua de unos años a la fecha? Tenemos algunos puntos que pueden responder a esta pregunta: crecimiento demográfico; crecimiento de las actividades industriales, entre ellas el sector agrícola y alimentario; fugas en exceso no atendidas; escasez de lluvias que abastecen los ríos y mantos acuíferos; tala inmoderada de árboles en varias zonas del país: finalmente la corrupción en el suministro y administración del líquido. En este artículo nos enfocaremos solamente en el último punto, el de la corrupción, este fenómeno corruptor se ha aprovechado de las decisiones de autoridades y de empresarios que abusando de su poder acaparan el agua en favor de sus intereses, dejando de lado a los ciudadanos sin importar que se trata de un derecho humano consagrado en el artículo 4, párrafo 6 de nuestra Constitución Política. México se encuentra en el puesto número siete de los países que más agua extraen, solo por debajo de India, China, Estados Unidos, Pakistán, Indonesia e Irán.[2]

Los grandes proyectos de infraestructura del agua requieren de grandes inversiones y de recursos económicos muy altos, sumado a que se necesita tecnología de punta para llevarlos a cabo, por ello, los presupuestos públicos en manos de grandes empresarios y de licitaciones a modo plantean muchos riesgos de corrupción. Una infografía de la Red del Agua UNAM, señala que entre 21 y 30 % de las finanzas destinadas al subsector del agua se desvía de su fin principal, lo que representa entre 7.3 y 10.4 mil millones de pesos al año que se pierden para invertir en el desarrollo de las obras.[3]

Lo anterior genera que, al escasear el líquido vital, competidores privados de suministro de agua, por ejemplo, las pipas, eleven sus precios y acaparen el mercado abusando de la necesidad de la gente, en ocasiones coludidos con las propias autoridades quienes destinan mucho dinero en la compra de los carros tanque para suministro de agua a la población, obviamente a precios elevadísimos y en orden selectivo. Aproximadamente el costo por concepto de soborno que un usuario gasta es de 200 pesos que da al proveedor de servicio para obtener un trato preferencial, esa cantidad si se multiplica por la cantidad de usuarios que demandan el agua, sumando además los negocios que también requieren el agua para su operatividad y que por consumir más líquido la “cuota” aumenta, resultan cifras elevadísimas para las autoridades locales que se traducen en algo atractivo que no conviene resolver. Es una especie de impuesto adicional por el servicio, algo muy similar a la extorsión o derecho de piso, pero con el agua.

Por otra parte, no sólo los negocios de pipas salen beneficiados con esta corrupción, las embotelladoras también ven crecer su mercado de una manera exponencial, debido a que muchas personas que no cuentan con suministro de agua de drenaje derivado de la escasez y ni siquiera por abastecimiento de pipa, se ven en la necesidad de comprar garrafones y botellas de agua para su consumo, por lo que incluso en esa modalidad de venta del producto los costos se encarecen o escasean más de lo cotidiano.

Además, el problema de la corrupción en el agua va desde el ciudadano consumidor y la autoridad a nivel municipal hasta el gran saqueo relacionado con los grandes contratos, pasando también por los actos legislativos privatizadores a grandes empresas y por el Poder Judicial cuando se otorgan amparos en favor de las grandes transnacionales que explotan el agua de manera desmedida. No es raro observar que tanto Pemex como empresas como Grupo México, entre otras, han contaminado los ríos y mares evadiendo su responsabilidad o acatando pequeñas multas por los daños ambientales que las fugas de combustibles ocasionan y que dichas sanciones no corresponden ni tantito al daño ocasionado.

“El problema de la corrupción en el agua va desde el ciudadano consumidor y la autoridad a nivel municipal hasta el gran saqueo relacionado con los grandes contratos, pasando también por los actos legislativos privatizadores a grandes empresas y por el Poder Judicial cuando se otorgan amparos en favor de las grandes transnacionales que explotan el agua de manera desmedida.”

Somos un país que cuenta con muchas fuentes de sustracción de agua, sobre todo en el sureste de México, sin embargo, también somos uno de los países que menos cuida el agua, se requiere una revisión urgente de la Ley de Aguas Nacionales, adecuarla aún más a la realidad nacional y fortalecer las instituciones encargadas del cuidado y administración del líquido, modernizar los delitos en materia ambiental en lo que se refiere al agua y su mala explotación, así como enfocar esfuerzos en la investigación y persecución de delitos de corrupción por el uso del agua de manera desmedida y del otorgamiento de contratos por medio de licitaciones sospechosas y truculentas. El agua no se debe desperdiciar ya que es el elemento natural más valioso que tenemos y pronto se puede acabar, lo que ocasionará hambre por la falta de cosechas y producción alimentaria, caída en la producción y economía del país, migraciones masivas forzadas derivado de la falta del líquido, por mencionar solo unas cuantas consecuencias graves.

“La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar.” Karen Christence Blixen-Finecke.


[1] Forbes. “A tiempo para reducir el impacto del estrés hídrico en México. Forbes México 2021”. Disponible en:

https://www.forbes.com.mx/brand-voice/ad-a-tiempo-para-reducir-el-impacto-del-estres-hidrico-en -mexico/

[2] Alexa Victoria. “Día Mundial del Agua: ¿Cuánta agua hay en México y sus estados?”. Líder Empresarial. Disponible en: https://www.liderempresarial.com/dia-mundial-del-agua-cuanta-agua-hay-en-mexico-y-sus-estados/

[3] Jorge Arriaga. “Corrupción en los servicios de agua potable en México”. Red del Agua UNAM.

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