foro juridico 8M 2023 contingente de mujeres con discapacidad

El 8M y la deuda impagada para las mujeres con discapacidad

Este año, como cada 8 de marzo se conmemoró una vez más el Día Internacional de la Mujer que nos aporta una visión reflexiva de la situación que vivimos las mujeres en este nuestro México; sin embargo, un reto más grande es el que se vive en la piel de las mujeres con discapacidad, que al parecer somos las hermanas olvidadas de las mujeres, un grupo vulnerado dentro de otro grupo vulnerado, las que sufrimos mayores opresiones y más índice de violencia. En esta oportunidad hablaremos de esa deuda que se tiene con las mujeres con discapacidad, una deuda que no sólo es ser visible sino existir.

Las mujeres con discapacidad en cifras

De acuerdo con cifras oficiales del INEGI existimos 11 millones de mujeres con discapacidad (en adelante McD) a nivel nacional. Ahora de esta cifra hay que rescatar algunas cuestiones, la primera de ellas en el aspecto del derecho al trabajo, y es que de acuerdo con la ENADID de cada 10 personas con discapacidad (en adelante PcD) en edad para laboral, sólo 4 de ellas tienen empleo, pero tres son hombres, siendo que la mayoría de población con discapacidad somos mujeres.

Pero las cifras en cuanto a nuestro derecho a la educación tampoco son alentadoras, ya que el INEGI ha hecho hincapié en que del 100% de McD en el país, sólo 79% accede a educación básica y de éste porcentaje sólo el 19.6% podrán acceder a la educación superior y de éste porcentaje únicamente el 4% logrará concluir sus estudios profesionales.

Ahora, nuestra integridad tampoco se encuentra plenamente garantizada, y si el lector se pregunta por qué, la respuesta es la siguiente: 7 de cada 10 McD sufrimos violencia, o sea, el 72.6% y esto simboliza un 8.4% más que nuestras homólogas sin discapacidad, ah pero esto no es lo peor; lo peor es ponerse en la piel de las McD violentadas porque mientras el Gobierno emite campañas de “No estás sola”, las McD sí que lo estamos y lo estamos debido a que quienes son nuestros agresores son quienes nos cuidan, quienes forman parte de nuestro círculo cercano y esto significa, a su vez, que casi ninguna McD violentada acudirá en busca de ayuda ante las instituciones correspondientes, máxime si depende de quien la ha violentado para presentar la denuncia e iniciar los procedimientos correspondientes; no obstante, si la McD lograse sortear todos estos obstáculos se encontraría con uno final: la mayoría de los refugios para mujeres violentadas no son accesibles a PcD.

Lo que estas cifras dibujan en el panorama de las McD es que estamos ante “igualdades” simuladas, espejismos de igualdad, donde las McD no tenemos cabida, donde nuestros derechos no sólo no son garantizados sino que se olvida nuestra existencia y se nos relega a la periferia social en todos sus sentidos; las McD sentimos en carne propia el dolor de ser “las otras cifras”, “las otras mujeres”.

La deuda y el cómo avanzar

Hace unos pocos días Tlaxcala fue sede de una conferencia impartida por la Maestra Sara Lovera, precisamente conmemorando el 8M y en ella la conferencista rescataba que “la brecha de género significa no tener reconocimiento como persona frente a los hombres, significa que padecemos eso la mayoría de las mujeres en el mundo y significa que tenemos que caminar como humanidad para que las mujeres sean vistas como humanas”,[1] y ello es una realidad innegable; empero, para las McD no sólo significa esa existencia frente al hombre, sino también frente a las mujeres que no tienen discapacidad, esas hermanas que también nos han dejado un tanto fuera y atrás

La deuda es la misma existencia, la visibilización, el empoderamiento de las McD; la deuda es no sólo el reconocimiento de nuestros derechos, sino su accesibilidad, su garantía en el aquí y en el ahora; la deuda es permitir nuestra participación y nuestro apoyo en la puesta en marcha de todo aquello que tiene que ver con nosotras (llámese políticas públicas, legislación, procedimientos judiciales, etc.) y para lograr un avance significativo y verídico será menester repensar en todo para todos y todas, repensar el lema “nada sobre nosotros sin nosotros”, transitarlo también al “Nada sobre mujeres sin mujeres con discapacidad” y más allá en uno que sea “nada de la humanidad sin la humanidad en plenitud”.

¿Entonces cómo avanzamos?

Pilares imprescindibles

Para avanzar sin tokenismos, es necesaria la construcción, implementación, y adopción de dos pilares: Visibilización y perspectiva de discapacidad.

La visibilización aportará existencia a quienes estamos en la periferia de la periferia, o sea, a las McD, y además logrará coadyuvar con nuestros procesos de empoderamiento y de hacer válida y participativa nuestra voz.

La perspectiva de discapacidad permitirá que las autoridades y aquellos personajes con poder de decisión puedan posicionarse en este asiento de la discapacidad y concebir todo para todas las personas, sin dejar a nadie fuera ni atrás; por el contrario, repensando la humanidad y reconsiderando a la dignidad y la diversidad humanas como los motores de transformación hacia una sociedad más incluyente.


[1] Conferencia impartida el 8 de marzo de 2023 por Sara Lovera, puede consultarse en: https://fb.watch/jA61kY81uC/

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