Hugo Aguilar Ortiz, minitro presidente de la SCJN

SURGE UNA CORTE INDEPENDIENTE, CON JUSTICIA DE PUERTAS ABIERTAS Y CERCANA AL PUEBLO: HUGO AGUILAR ORTIZ

El 1 de septiembre de 2025 pasará a la historia del constitucionalismo mexicano como una fecha que marcó el inicio de una nueva era. Ese día, en una ceremonia solemne se instaló un Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) integrado por ministras y ministros electos por voto popular. El acto estuvo encabezado por el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz, quien pronunció un discurso cargado de simbolismo histórico y de compromisos institucionales.

El mensaje, pronunciado frente a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum y a los presidentes de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados, Laura Itzel Castillo y Sergio Gutiérrez Luna, respectivamente; gobernadores, representantes diplomáticos, autoridades tradicionales de pueblos indígenas y afromexicanos y los y las ministras Lenia Batres Guadarrama, Yasmín Esquivel Mossa, Irving Espinosa Betanzo, Giovanni Azael Figueroa, Arístides Rodrigo Guerrero García, Sara Irene Herrerías Guerra, Loretta Ortiz Ahlf, y Estela Ríos González

Aguilar Ortiz reflejó la trascendencia del momento reflejando su idea del reinicio del Poder Judicial de la Federación como un órgano emanado de la voluntad ciudadana, cercano al pueblo y comprometido con una justicia real y verdadera.

Los ejes centrales del discurso del ministro presidente que marcarán el rumbo de esta nueva etapa del máximo tribunal del país son los siguientes:

LA REFUNDACIÓN DEL PODER JUDICIAL

La instalación del nuevo Pleno de la SCJN marca el inicio de una era de legitimidad democrática y cercanía con la ciudadanía

Al iniciar su discurso, el ministro Hugo Aguilar se refirió a la instalación del Pleno como un hecho histórico bajo el mandato popular y plena vigencia de la democracia, refundamos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al Poder Judicial. Señaló que la presencia de los representantes del Ejecutivo y del Legislativo simboliza el firme compromiso democrático y el respeto recíproco que debe regir entre los Poderes de la Unión en beneficio de México.

Recordó la instalación del Supremo Tribunal de Justicia de la América Mexicana en 1815, derivado de la Constitución de Apatzingán, trazando un paralelismo histórico entre aquel hartazgo contra un sistema de justicia desigual, elitista y al servicio de los poderosos, y el hartazgo actual que dio origen a la reforma judicial de 2024 para aspirar a un cambio profundo, real y verdadero, por lo que dijo, es posible hablar de la refundación del Poder Judicial.

Aseguró que la democratización del Poder Judicial le da mayor fortaleza, legitimidad y autonomía al PJF y renueva el pacto de confianza con el Pueblo Mexicano. También señaló que es necesario entender que surge una Corte independiente, con justicia de puertas abiertas y cercana al pueblo. Con el objetivo de hacer una justicia plural, transparente, eficiente y sin privilegios, que escuche a los grupos históricamente vulnerados, un auténtico tribunal de justicia y no solo un tribunal de derecho. Cada voto, dijo,  se manifestó como un mensaje de esperanza para quienes han sentido que la justicia nunca les ha respondido, un mensaje de exigencia para quienes han sufrido la desigualdad y la impunidad, un mensaje de confianza que nos convoca a ser mejores, a la vez que reconoció el enrome reto que representa este encargo.

PARIDAD, PLURALIDAD Y RENDICIÓN DE CUENTAS

Se reivindica la paridad de género, apertura a la participación de pueblos indígenas y compromiso con la justicia pluricultural, ambiental y con perspectiva de derechos económicos, sociales y culturales.

Otro de los puntos que resaltó fue que la actual conformación del Pleno cumple con la paridad de género al haber cinco ministras y es más plural. Aunque en realidad es la tercera ocasión en que un ciudadano de origen indígena ostenta la presidencia del Alto Tribunal, señaló que el hecho de que él haya llegado es un acto de auténtica justicia después de una larga exclusión.

Uno de los rubros más contundentes del discurso fue la austeridad judicial. Aguilar Ortiz anunció medidas concretas:

  • Ningún juzgador electo ganará más que la presidenta de la República, lo que permitirá un ahorro anual de 300 millones de pesos.
  • Se revisarán las remuneraciones de funcionarios judiciales y de ministros en retiro que hoy exceden lo dispuesto en la Constitución.
  • Se eliminarán apoyos y seguros como el de gastos médicos mayores y jubilación anticipada, sometiendo a todos los ministros al régimen del ISSSTE.

El mensaje fue claro: no puede haber justicia con privilegios, y cada peso del presupuesto deberá destinarse a garantizar juzgados que funcionen, modernizar procesos, capacitar personal y garantizar procesos ágiles y resoluciones oportunas. La austeridad no implicará recortar la calidad de la justicia ni condenar a los tribunales a la precariedad. Austeridad significa erradicar el dispendio, los privilegios indebidos y el nepotismo, dijo.

Abordó también el tema de la rendición de cuentas y la transparencia. Explicó que la explicación de las resoluciones con lenguaje claro serán parte fundamental y que el Tribunal estará abierto al escrutinio público, además recibirán propuestas de la sociedad civil, de la academia, y a mantener un diálogo constante con los pueblos originarios.

El ministro presidente insistió en que el objetivo de la reforma es alcanzar una justicia cercana, humanista, pluricultural y con perspectiva de género. Entre las líneas estratégicas mencionó:

  • Impulsar la justicia ambiental y los derechos económicos, sociales y culturales.
  • Combatir el rezago judicial, que no es una cifra estadística, sino miles de personas esperando sentencia.
  • Apostar por la justicia digital, para innovar y reducir tiempos y costos.

INDEPENDENCIA Y RELACIÓN CON LOS OTROS PODERES Y CON LA SOCIEDAD

Ser un contrapeso no significa ser una barrera. La Corte se compromete a transparencia y a demostrar día a día su independencia frente al Ejecutivo y Legislativo.

Aunque la Suprema Corte es un Poder autónomo e independiente, nuestra labor está profundamente vinculada con la de los otros Poderes del Estado y con la sociedad en su conjunto, aseveró,y fue enfático en garantizar una relación de diálogo respetuoso, colaboración institucional y absoluta independencia con el Ejecutivo y el Legislativo, siempre teniendo como guía a la Carta Magna para fortalecer los derechos y la democracia.

La democracia requiere contrapesos y los controles no son barreras, sino equilibrios que hacen posible la unidad en la diversidad. La Corte está lista para colaborar con sus resoluciones en las grandes causas nacionales, afirmó.

En este sentido, expuso que la Corte convocara a universidades, colegios de profesionales, sociedad civil y pueblos indígenas a ser aliados críticos y vigilantes de la nueva justicia, construyendo en conjunto un derecho propio, arraigado en la realidad nacional. Compromiso que enfatizó con los pueblos originarios para proteger sus derechos e incluir su visión en la construcción de una justicia pluricultural.

Invitó a las universidades a replantear sus planes de estudio en Derecho para orientar la teoría jurídica que forme a los jóvenes en la nueva visión y la nueva perspectiva de la justicia que México demanda; teorías y prácticas que respondan a nuestra realidad.

Dicho lo anterior, aseguró que trabajarán pensando en cada ciudadano para tender puentes de confianza entre la justicia y la sociedad y honrarla con cada sentencia justa y coherencia en sus actos para fortalecer el Estado de Derecho y su legitimidad.

MENSAJES A ACTORES CLAVE

El discurso incluyó mensajes específicos para diversos sectores. En todos los casos, el denominador común fue la confianza como eje central: sin ella, las instituciones se vacían de sentido; con ella, florece la legitimidad y el Estado de derecho.

  • A las personas juzgadoras y funcionarios del PJF les recordó que tiene un compromiso en común: la Constitución, las leyes y la justicia.

Les pidió mantener su vocación de servicio, renunciar a la indiferencia y abrazar el reto con honestidad, entrega, empatía, ética y profesionalismo para dignificar su trabajo. Además, les exige cohesión y compromiso compartido para evitar divisiones externas que debiliten el objetivo del renovado Poder Judicial.

  • A abogadas y abogados les aseguró que habrá respeto irrestricto a la Constitución, a la ética profesional y al debido proceso, así como combate a la corrupción.

Les aseguró que cada resolución de la Corte se basará en la ley para que confíen en la certeza y transparencia de sus fallos. Hizo un llamado a no propiciar actos de corrupción que es una sombra persistente en el sistema de justicia por lo que los instó a denunciar cualquier practica indebida a través de los medios institucionales pues es también su deber en la construcción de una sociedad más justa y digna.

  • Al Empresariado e inversionistas les asegurócerteza jurídica plena y un marco de reglas claras para la construcción de oportunidades, desarrollo sostenible e incluyente.
  • A Medios de comunicación les llamó aliados en la transparencia y garantizó respeto a la libertad de expresión. Les pidió ser críticos y ser responsables en la difusión de información.
  • A Organismos internacionales: disposición al diálogo y al aprendizaje compartido para ser un referente de justicia, por lo que se mostró dispuesto a colaborar y a aceptar las miradas críticas.

Finalmente, reiteró que, en el reinicio del Poder Judicial Federal, la justicia será la voz que defienda a quienes han sido ignorados, el amparo de quienes han sido vulnerados y la certeza de que ningún abuso quedará sin respuesta. Sin discriminación, sin dilación y sin intereses alternos que desdibujen el compromiso que adquirieron al ser electos.

El discurso de Hugo Aguilar Ortiz, además de dar inicio a lo que se ha denominado una nueva era, no fue una mera formalidad protocolaria, trata de representar la hoja de ruta de una Corte refundada y, con ella, de un Poder Judicial que busca reconciliarse con la ciudadanía.

La elección popular de ministras y ministros abre un capítulo inédito en la historia judicial de México. Sin embargo, el reto apenas comienza: demostrar que la justicia puede ser cercana, clara, austera y verdaderamente incluyente. Como lo expresó el propio presidente de la SCJN, este es el tiempo de la justicia verdadera. La legitimidad democrática se pondrá a prueba día con día en cada sentencia, en cada resolución y en cada gesto de cercanía con el pueblo, como se ha mencionado en repetidas ocasiones, el reto no es menor y la voluntad puede quedar corta.

La Suprema Corte, por primera vez en dos siglos, tiene ahora la oportunidad de hacer realidad el anhelo de una justicia que no olvide a nadie, que restaure y reinstaure la confianza de la ciudadanía en la máxima de Morelos: que todo aquel que se queje con justicia debe tener un tribunal que lo escuche y lo proteja contra el fuerte y el arbitrario.

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