La formación académica en las facultades de derecho de Latinoamérica proporciona una base de la teoría legal, las leyes y el análisis jurídico. Sin embargo, hay aspectos cruciales que los programas de estudios omiten, pero que son igualmente importantes para el ejercicio profesional. A continuación, se presentan algunos de estos elementos.
“El ejercicio del derecho también es un negocio. Los abogados deben entender y saber cómo administrar un despacho o una consultoría jurídica corporativa. Eso requiere usar conceptos y procesos de otras áreas del saber, como gerencia, contabilidad y finanzas, etc.”
Conocimiento y Gestión del Negocio y del Cliente
El ejercicio del derecho también es un negocio. Los abogados deben entender y saber cómo administrar un despacho o una consultoría jurídica corporativa. Eso requiere usar conceptos y procesos de otras áreas del saber, como gerencia, contabilidad y finanzas, mercadeo, recursos humanos y sistemas e interactuar con especialistas de esas áreas. Todo abogado debe manejar la terminología y los principios básicos de esas áreas.
Además, es recomendable aprender habilidades blandas (soft skills) como oratoria, mediación y negociación. También es importante aprender otro idioma, esto abrirá el horizonte del abogado a otras culturas e idiosincrasias.
El abogado debe conocer el negocio del cliente, su terminología y prácticas. Por eso muchos abogados exitosos, aparte de especializarse en un área del derecho, también se enfocan en áreas de industria específicas.
Habilidades de Comunicación Efectiva
La abogacía no solo se trata de comprender la ley, sino también de comunicarla de manera clara y persuasiva[1]. Los abogados deben ser capaces de redactar opiniones y documentos legales y, en general, presentar argumentos ante un tribunal, otra autoridad o una contraparte y de comunicar conceptos jurídicos complejos de forma comprensible al cliente y otros interesados que muchas veces no son abogados. La habilidad para escuchar y entender las necesidades del cliente también es fundamental.
Manejo del Estrés e Inteligencia Emocional
El ejercicio del derecho puede ser muy estresante. Los abogados deben aprender a manejar la presión, gestionar su tiempo y mantener un equilibrio entre su vida personal y profesional. La inteligencia emocional es clave para comprender y empatizar con el cliente, así como para manejar conflictos de manera efectiva.
Networking y Desarrollo de Relaciones
El éxito en el ejercicio del derecho a menudo depende de la capacidad de construir y mantener relaciones sólidas. Esto incluye conexiones con instituciones, colegas, clientes y otros profesionales. Las facultades de derecho no siempre enseñan cómo establecer redes efectivas, lo que es crucial para obtener referencias y oportunidades laborales.
Ética y Responsabilidad Profesional
Aunque en la formación académica se abordan los aspectos éticos de la profesión, la aplicación práctica de las reglas éticas en situaciones reales puede ser compleja. Los abogados deben ser conscientes de las implicaciones éticas de sus decisiones y acciones, y desarrollar un sentido de responsabilidad hacia sus clientes y la sociedad.
“Aunque en la formación académica se abordan los aspectos éticos de la profesión, la aplicación práctica de las reglas éticas en situaciones reales puede ser compleja. Los abogados deben ser conscientes de las implicaciones éticas de sus decisiones y acciones, y desarrollar un sentido de responsabilidad hacia sus clientes y la sociedad.”
Adaptabilidad y Aprendizaje Continuo
El entorno legal está en constante evolución debido a cambios legales y jurisprudenciales, nuevas tecnologías y dinámicas sociales. Hoy día, dominar las tecnologías de la información es tan importante como saber otro idioma. Cada día hay más automatización de procesos. Eso llevó al ejercicio del derecho con la inteligencia artificial, incluyendo los contratos inteligentes. Los abogados deben adaptarse y estar dispuestos a aprender continuamente para mantenerse relevantes en su campo. La capacidad de aprender de la experiencia y de los errores es esencial para el crecimiento profesional.
Conclusión
Para ser un abogado exitoso no basta con conocer y dominar la ley. El conocimiento del negocio y del cliente, las habilidades interpersonales, la inteligencia emocional y un fuerte sentido ético son igualmente importantes.
Los abogados somos muy formales y las leyes del ejercicio de la profesión de los distintos países de Latinoamérica reflejan esa majestad. En las facultades de derecho, sin embargo, todavía no nos enseñan a buscar y conseguir clientes; preparar y negociar una propuesta de honorarios, cobrar una factura, gerenciar un despacho o una consultoría jurídica, liderar un equipo de alto desempeño o manejar la relación con un cliente descontento, temas del día a día en el ejercicio profesional. Las facultades de derecho podrían beneficiarse al incorporar esos elementos en sus planes de estudio, preparando así a los futuros abogados para los desafíos complejos y multifacéticos que enfrentarán en su carrera. Al final del día, el ejercicio del derecho es tanto un arte como una ciencia, y los aspectos no académicos son fundamentales para el éxito profesional.
“En las facultades de derecho, todavía no nos enseñan a buscar y conseguir clientes; preparar y negociar una propuesta de honorarios, cobrar una factura, gerenciar un despacho o una consultoría jurídica, liderar un equipo de alto desempeño o manejar la relación con un cliente descontento, temas del día a día en el ejercicio profesional.”
[1] Consultar la obra Roberto Ruiz Báez. Redactar para convencer. Teoría y práctica de la redacción jurídica expositiva y argumentativa. 4ª ed. EE.UU., CreateSpace, 2018.








