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Defensa Fiscal Estratégica en México: Un Nuevo Paradigma para el Contribuyente

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“Este artículo pretende hacer un cambio de paradigma a la defensa fiscal, atendiendo una visión más holística, que no solo se enfoque en los procesos contenciosos, sino que se anticipe a posibles contingencias fiscales desde etapas tempranas de la actividad empresarial.”

Sin duda, este tema puede parecer una connotación que evoca directamente a una contienda legal de índole fiscal, sin embargo, me gustaría atender en esta entrega una visión distinta. Este tópico está inspirado por el término acuñado a nivel autoral en mi primera obra Las medidas cautelares como parte del litigio fiscal estratégico, coeditada por Thomson Reuters publicada en Septiembre 2024”. [1]

Como lo mencionaba, este artículo pretende hacer un cambio de paradigma a la defensa fiscal, atendiendo una visión más holística, que no solo se enfoque en los procesos contenciosos, sino que se anticipe a posibles contingencias fiscales desde etapas tempranas de la actividad empresarial. Este enfoque cobra particular relevancia ante el contexto actual en México, caracterizado por una ampliación significativa de las facultades de las autoridades fiscales, una política fiscal más estricta, un entorno económico desafiante y recientes transformaciones en la estructura y funcionamiento del Poder Judicial.

Es importante enfatizar que la meta recaudatoria del Gobierno Federal  en materia de ingresos tributarios para el ejercicio fiscal 2025 es de 5.29 billones de pesos, es decir,  aproximadamente 2.8% más comparado con los ingresos obtenidos en el mismo trimestre del 2024, a la fecha de redacción del presente escrito, en un informe oficial del 21 de Abril del presente año, “El Servicio de Administración Tributaria (SAT) informa que en el primer trimestre del 2025 la recaudación se ubicó en un billón 522 mil 101 millones de pesos, lo que representa un incremento de 276 mil 74 millones respecto al año anterior, es decir, un crecimiento real del 17.8 por ciento”.[2]

De acuerdo a lo comentado, es claro que para alcanzar esta meta recaudatoria y el pronóstico de superarla por parte de la autoridad se logrará con las herramientas tecnológicas que ha utilizado el fisco Mexicano desde la reforma de 2014: el Big data y la Inteligencia Artificial, las cuales, sin duda, al día de hoy podemos decir que su uso refleja el incremento en los números de la recaudación, pero no con ello puedo decir que han sido legales todos y cada uno de los procesos implementados a través de la misma, ya que a mi particular punto de vista existe un uso indiscriminado que se refleja con el exorbitante número de comunicados, cartas invitación y verificaciones profundas que le notifican a los contribuyentes diariamente.

En esa perspectiva, es importante tomar en cuenta que, al momento de hablar de defensa, no solo me refiero a que los contribuyentes hagan uso de los medios legales, sino más bien a concebir la defensa estratégica, como un cúmulo de acciones que conllevan un ánimo de prevención y cumplimiento legal integral. Por lo que he decido plantear las siguientes cuatro líneas de acción que nos permitirán comprender este concepto de una mejor manera.

1. Colaboración Estrecha entre Profesionistas (Abogados, Contadores y Profesionales)

La defensa fiscal estratégica en nuestro país exige y reclama una sinergia constante entre abogados especialistas en el área fiscal, contadores públicos y profesionales en general. Mientras que el contador es clave en la interpretación, aplicación práctica y técnica de la legislación tributaria, el abogado aporta una visión de cumplimiento legal y estratégica, particularmente en la interpretación normativa, el diseño de estructuras legales y la defensa ante autoridades fiscales.

  • Esta colaboración permite anticipar riesgos desde la planeación contable.
  • Facilita la preparación de expedientes de defensa robustos (defense file).
  • Optimiza los procesos de atención de auditorías, revisiones electrónicas y procedimientos contenciosos.

“Mientras que el contador es clave en la interpretación, aplicación práctica y técnica de la legislación tributaria, el abogado aporta una visión de cumplimiento legal y estratégica, particularmente en la interpretación normativa, el diseño de estructuras legales y la defensa ante autoridades fiscales.”

Estas características sin duda reclaman acciones concretas o claves para que la colaboración pueda ser efectiva y trascendental en favor de los derechos de los contribuyentes. Sin duda, esta sinergia no se llevará a cabo si no existe una efectiva comunicación entre los abogados y contadores, donde deben tener reuniones periódicas para poder conocer de manera consciente las operaciones de la empresa. En este punto es importante que las empresas que cuenten con un avance en estructuras de Gobierno Corporativo, será mucha más fácil con la intervención de los comités especializados y los consejos que existan de acuerdo con la naturaleza de su propia estructura.

2. Prevención Proactiva y no Acciones Reactivas

La defensa fiscal actual necesariamente tiene que partir de un enfoque preventivo y estratégico, no reactivo, que también se traduce en la implementación de sistemas de gestión de cumplimiento fiscal (compliance).

De esta forma, resulta de gran importancia tener presente que el compliance no solo implica el cumplimiento normativo, sino que comprende un conjunto de procesos, políticas y una cultura organizacional. Este aspecto no puede pasarse por alto, ya que en numerosas ocasiones se tiende a confundir el concepto de compliance con un simple y llano cumplimiento de la ley, cuando en realidad su alcance es mucho más amplio.

Por otro lado, y no menos importante, es necesario para la implementación acudir a las referencias de los estándares internacionales como la ISO 19600 (2015), la vigente ISO 37001 (2016) y la más actual: la ISO 37301(2020), así como UNE 196002  Sistema de Gestión de Compliance Tributario (2019) y la literatura al menos en Iberoamérica, concuerdan que debe haber una fase de diseño del sistema, elementos informativos y la parte donde se integre al Recurso Humano (preparación, capacitación e incluso ejecución).

Esto implica que las empresas y sus asesores hagan cambios, desde los más simple a lo más integral, por ejemplo, que no esperen a la notificación de un crédito fiscal para actuar, sino que desde la planeación y ejecución de sus operaciones implementen controles y estructuras que minimicen la exposición a contingencias fiscales como: la implementación de políticas internas de cumplimiento tributario, du diligence de sus clientes y proveedores; revisión periódica de las operaciones más relevantes y sus efectos fiscales; evaluación de la razonabilidad y sustancia económica de las estructuras utilizadas; así como recabar todos y cada uno de los elementos que den la materialidad a las operaciones.

Esto resulta trascendental en el entorno actual con el uso creciente de herramientas tecnológicas por parte del SAT, ya que, como se comentó en líneas anteriores, es necesario que la prevención no solo sea documental, sino que también exista la congruencia entre datos fiscales, contables, bancarios e incluso la información que se hospeda en otras páginas de autoridades no solo fiscales sino también administrativas es crucial.

3. Análisis de los Riesgos de las Operaciones y del Modelo De Negocios

Es claro que cada empresa, cada contribuyente es diferente, por ende, cada modelo de negocio implica riesgos fiscales específicos, que deben ser identificados, evaluados y gestionados desde su diseño. La defensa fiscal estratégica implica un análisis continuo de:

  • Naturaleza de las operaciones.
  • Sustancia económica vs. forma jurídica.
  • Análisis enfocado en riesgos fiscales.

Con todo lo anterior, es claro que se requiere de una actitud proactiva no solo por parte del asesor (abogado o contador) sino también del contribuyente, pues este mapeo de riesgos fiscales que de inicio se tiene que hacer, puede ser que retroalimente las formas habituales de operación que se han tenido por años en una empresa e incluso pudiera suceder que existan puntos críticos que se observen en operaciones de gran volumen financiero, que pudieran poner el riesgo al contribuyente, en donde se tendrá que ponderar el negocio/operación en concreto o bien la sustentabilidad y trascendencia de la empresa.

4. Administración y Correcta Aplicación de los Medios de Defensa

Es probable que, siendo rigurosos en los 3 tópicos anteriormente abordados, no sea necesario interponer un medio de defensa, lo manejo como una probabilidad pues mucho depende de factores externos al contribuyente.

“Una defensa fiscal sólida no solo requiere conocimientos técnicos, sino también de una estrategia de litigio o medios de defensa bien administrada, aprovechando los instrumentos legales que ofrece el marco normativo mexicano.”

Sin embargo, es preciso referir que una defensa fiscal sólida no solo requiere conocimientos técnicos, sino también de una estrategia de litigio o medios de defensa bien administrada, aprovechando los instrumentos legales que ofrece el marco normativo mexicano:

  • Medios de defensa administrativos: Comenzando desde las aclaraciones o incluso quejas ante el ombudsperson fiscal, hasta los recurso administrativos según la autoridad fiscal que se trate.
  • Juicio contencioso administrativo ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA): Es importante conocer el procedimiento contencioso administrativo para una aplicación correcta de todas y cada una de las herramientas jurídicas que ofrece (medidas cautelares, medios de prueba e incidentes).
  • Juicio de amparo: Medio de control de constitucionalidad, es importante conocer la viabilidad y cómo se ejerce la protección ante normas inconstitucionales o actos arbitrarios de autoridad.

Es de notarse que la correcta administración de estos recursos implica también una transparencia y ética del profesionista (abogado), pues debe transmitir un análisis riguroso del costo-beneficio antes de iniciar un procedimiento, así como los plazos y costos que pudieran generar (garantía, peritaje, avalúos, etc.) y desde luego una efectiva coordinación entre contador, abogado y contribuyente para asegurar la congruencia entre los hechos, los documentos y la argumentación legal.

De acuerdo a todo lo anterior, es claro que en el contexto actual del sistema tributario mexicano —caracterizado por el uso de la inteligencia artificial, una postura estricta y a veces excesiva de las autoridades fiscales y un marco normativo en constante evolución—, la defensa fiscal ya no puede concebirse únicamente como una reacción ante actos de molestia de la autoridad. Debe entenderse como una función estratégica, preventiva y coordinada.

La clave del éxito en este nuevo paradigma está en la colaboración multidisciplinaria entre abogados, contadores y demás profesionistas, quienes deben operar como un solo frente desde la planeación hasta la eventual defensa legal.


[1] Disponible en: https://www.amazon.com.mx/Medidas-Cautelares-LITIGIO-FISCAL-estrat%C3%A9gico/dp/6074748659

[2] Gobierno de México. “SAT supera meta de recaudación en el primer trimestre”. Disponible en:  https://www.gob.mx/sat/prensa/sat-supera-meta-de-recaudacion-en-el-primer-trimestre-016 2025?idiom=es#:~:text=El%20Servicio%20de%20Administraci%C3%B3n%20Tributaria,real%20del%2017.8%20por%20ciento

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