Entrevista con Rossana Bril, conducida por Janet Huerta, Directora de Abogado Digital, para el podcast LegalX.
Durante décadas, la función del abogado se ha concebido como la del guardián del orden jurídico, el estratega del litigio y el administrador de riesgos. Sin embargo, el ejercicio profesional enfrenta hoy una crisis profunda: desgaste emocional, desilusión vocacional, saturación institucional y una creciente sensación de que el derecho tradicional ya no basta para resolver los conflictos contemporáneos.
En este contexto, emerge con fuerza un paradigma alternativo —y complementario— que invita a mirar más allá del expediente, más allá del proceso y más allá de la norma. Se trata de la abogacía holística, un enfoque impulsado en Latinoamérica por la abogada argentina Rossana Bril, quien propone integrar el conocimiento jurídico clásico con herramientas de coaching, pensamiento sistémico, estudio transgeneracional y física cuántica para abordar la raíz profunda del conflicto humano.
Esta propuesta no busca reemplazar al derecho, sino restaurar su sentido primigenio: acompañar a las personas en la resolución consciente de sus disputas, en lugar de limitarse a administrar sus consecuencias.
La abogacía holística, un cambio de paradigma
Rossana Bril define la abogacía holística como la integración de la abogacía clásica con otras disciplinas, una práctica jurídica que entiende el conflicto como una manifestación exterior de procesos internos —emocionales, familiares o incluso ancestrales— que no han sido resueltos. Esta perspectiva no es ajena a las ciencias sociales: desde la sociología jurídica hasta la psicología del conflicto, existe amplio consenso en que los litigios rara vez se agotan en el plano normativo.
Para Bril, la abogacía holística se articula sobre cuatro pilares:
1. Coaching jurídico
El coaching ontológico aporta habilidades blandas que la formación jurídica clásica omite como la escucha profunda, inteligencia emocional, comunicación no violenta, gestión emocional y claridad en el lenguaje, incluso de la frecuencia vibratoria del lenguaje.
Bril sostiene que los abogados “creamos realidad con las palabras”, una afirmación que encuentra respaldo en teorías del lenguaje performativo y en el análisis del discurso jurídico como constructo social.
2. Pensamiento sistémico
El enfoque sistémico, donde convergen las constelaciones familiares, la PNL y los mapas organizacionales, permite observar el conflicto como parte de una red de vínculos e influencias. Las dinámicas de lealtad familiar, las repeticiones generacionales o los roles inconscientes aparecen con frecuencia detrás de disputas societarias, divorcios conflictivos o conflictos laborales.
3. Análisis transgeneracional
En la práctica, Bril utiliza herramientas de genealogía emocional para rastrear historias familiares y sucesos traumáticos que suelen correlacionarse con la aparición de conflictos jurídicos. Ella afirma que todos los conflictos tienen una raíz en la persona. O sea, son expresiones, son como el síntoma de algo interno o ancestral no resuelto.
4. Física cuántica y campo relacional
Quizá el pilar más disruptivo —y a menudo malinterpretado— es el uso de conceptos de física cuántica para explicar cómo el cambio interno del cliente puede modificar el comportamiento del sistema en el que se inscribe.
Abordamos la situación desde lo legal, formal y paralelamente se puede ver a través de otro proceso como una constelación, un análisis genealógico. A partir de ahí entonces empieza a cambiar algo dentro de la persona, las percepciones, emociones e intenciones generan efectos observables en relación al conflicto. Por ejemplo, juicios estancados que repentinamente se reactivan, contrapartes que suavizan su postura o acuerdos que emergen tras un trabajo personal del cliente.
La abogacía holística permite identificar el origen del conflicto más allá de lo formal y transformar la manera en que las personas se relacionan con él para resolverlo de una forma consciente y humana
Es importante, menciona Bril, no olvidar que no somos terapeutas, no somos gurús, ni magos, somos abogados. Nada más que incluimos todas estas herramientas que nos permiten identificar el origen del conflicto y el trabajo con el cliente para cambiar la percepción de ese conflicto.
La abogacía holística, recalca, ayuda a resolver el conflicto y a aprender de él. Cuando nosotros vamos con esta conciencia de ver el conflicto como un maestro y utilizo estas herramientas holísticas y concretas también, hay algo que se empieza a mover que es un salto en el cambio de la conciencia individual del clan y del colectivo.
Del miedo a la conciencia
Uno de los señalamientos más potentes de Bril es que el derecho —tal como tradicionalmente se practica— opera en una frecuencia baja: el miedo.
La formación jurídica convencional enseña a anticipar riesgos, imaginar escenarios negativos y blindarse ante la potencial mala fe del otro. Toda la ley, todo, todo nuestro sistema está basado en el miedo, las leyes en general son como el gran instrumento para seguir alimentando el miedo.
Todo ello refuerza la desconfianza, limita la creatividad y empobrece las posibilidades de resolución pacífica. En un enfoque holístico, la gestión del conflicto parte de una frecuencia distinta: la coherencia, la responsabilidad personal y la apertura a la transformación. El abogado humano del futuro o del presente inmediato es un abogado que puede acompañar y preparar a las personas para sentarse a tener una conversación difícil. Entonces, una cosa es ser cuidadosos, pero no alimentar una frecuencia que nos debilita a todos energéticamente. Por ello, promueve justamente despertar, desde el corazón, el poder de nuevo de los abogados.
Todo conflicto jurídico es la manifestación de un desorden interno o ancestral que debe atenderse
Transformar el conflicto sin usar las armas del sistema
Uno de los casos más ilustrativos es el de un hombre falsamente denunciado por violencia de género como forma de extorsión. Aunque su abogado clásico quería contraatacar pidiendo pericias psiquiátricas para desacreditar a su ex pareja, Bril lo frenó: “Eso baja la frecuencia. No vamos a manipular ni a destruir al otro. Ella siempre será la madre de tus hijos.”
El cliente aceptó hacer el trabajo personal necesario: revisar sus propias historias, alinearse emocionalmente y prepararse para una conversación difícil. El resultado fue sorprendente: el juicio empezó a moverse a su favor y la relación con su ex pareja mejoró lo suficiente para abrir canales de diálogo. Aquí el derecho dejó de ser un campo de batalla y se convirtió en un puente hacia la reparación.
El trabajo personal del abogado es ineludible
Bril insiste en que los asuntos que llegan a un abogado no son casuales. Cada cliente, cada conflicto, cada patrón que se repite, tiene que ver con la propia historia del abogado. Por ello, recomienda que quienes deseen ejercer esta profesión desde la conciencia se formen —mínimo— en pensamiento sistémico, aunque no se conviertan en consteladores.
Todo lo que te está pasando afuera es un reflejo de lo que te está pasando adentro. Cuando el abogado trabaja su propio árbol, sus propias heridas y sus propias dinámicas, cambia la frecuencia desde la que recibe y atiende casos. Esto, en la práctica, transforma el tipo de clientes y conflictos que le llegan.
Bril cuenta que desde pequeña su mamá la acercó a la espiritualidad como conexión con lo divino. Fue después de una crisis que la desilusionó de la profesión, que integró lo que sabía desde niña para reconocer que seguía enamorada de la abogacía y de su importancia social. Por lo anterior, creo una escuela de sabiduría, en donde, desde hace ocho años, comparte el proceso para que los y las abogadas activen su sabiduría, reconecten con su propósito dentro de la abogacía y sean estos nuevos arquitectos de estas estructuras sociales conscientes que el mundo necesita.
Contratos conscientes
Un contrato consciente permite conversaciones profundas, detecta incompatibilidades y genera acuerdos para manejar desacuerdos futuros
Entre las herramientas más innovadoras que Bril difunde se encuentran los contratos conscientes, también conocidos como contratos integrativos o contratos basados en valores, desarrollados por la jurista estadounidense Kim Wright. Básicamente tiene que ver con una conversación, con una identificación de valores, de propósito y son completamente artesanales.
A diferencia de los contratos tradicionales —orientados a blindar, prevenir, temer y anticipar fallas— en la metodología de los contratos conscientes:
- se construyen en sesiones facilitadas por un abogado,
- involucran conversaciones sobre propósito, valores, expectativas y deseos,
- permiten detectar incompatibilidades antes de firmar,
- incluyen “cláusulas de paz” para manejar desacuerdos futuros,
- y generan acuerdos artesanales, hechos a la medida humana.
Durante la pandemia, Bril observó que todos los contratos conscientes que había facilitado pudieron renegociarse sin conflicto, mientras que los contratos tradicionales generaron bloqueos, resentimientos y disputas sin salida judicial.
En resumen, en un contrato consciente las personas que eligen hacer un negocio juntos, o algún otro tema, lo trabajan con un abogado que es un facilitador y van haciendo un procedimiento poder identificar qué cosas les podría preocupar, qué cosas les daría más confianza, sus necesidades para ir construyendo ese contrato juntos.
Un llamado colectivo: construir juntos una nueva abogacía
Finalmente, Rossana Bril llama a los y las abogadas a construir una nueva abogacía. Los que son abogados conscientes o que sienten que tienen una misión, un propósito y el sistema ya no les hace sentido, les pide no abandonar su propósito.
Para ella, los abogados están conectados con la “ley natural del cambio”, una fuerza colectiva que puede ayudar a la sociedad a salir del ciclo de polarización, miedo y violencia. Pero eso solo será posible si quienes ejercen el derecho hacen espacio para integrar nuevas miradas, nuevas prácticas y un trabajo personal profundo. La abogacía holística no sustituye al derecho; lo amplía, lo humaniza y lo alinea con la necesidad urgente de evolucionar nuestras formas de convivir y resolver conflictos.






