Entrevista con Daniela Rodríguez, Presidenta de Legal Hackers Bogotá y Consultora en Legal Design, conducida por Janet Huerta, Directora de Abogado Digital, para Legal X Podcast
En la última década, el concepto de «innovación legal» ha sido secuestrado por la fascinación tecnológica. Se nos ha dicho que innovar es sinónimo de implementar Inteligencia Artificial, automatizar contratos o dominar el lenguaje del derecho digital. Sin embargo, esta visión tecnocentrista ha ignorado sistemáticamente el motor de toda industria: el ser humano.
En esta entrevista, Daniela Rodríguez, líder de Legal Hackers Bogotá, explora una tesis disruptiva: la verdadera innovación no solo trata de herramientas, sino de atender el pilar de las personas. Para que se transforme la forma en la que trabajamos, vemos el derecho y brindamos servicios legales, primero debe suceder una transformación adentro de nosotros.
Hoy, el concepto de «hackear» el derecho ha evolucionado. Ya no se trata solo de intervenir sistemas externos, sino de cómo podemos hackearnos a nosotros mismos como personas para ejercer nuestra profesión de forma diferente. Daniela aborda las consecuencias de la normalización del burnout y el estrés crónico en las firmas legales. Y plantea que la innovación sostenible solo es posible desde un liderazgo consciente, capaz de integrar la vulnerabilidad y el propósito personal como ejes del éxito profesional. Hoy, Hablar de innovación legal es, obligatoriamente, hablar de salud mental y bienestar.
La identidad más allá del ego
La innovación legal no reside únicamente en la implementación de Inteligencia Artificial o automatización, sino en priorizar el bienestar de los profesionales del Derecho.
El corazón de lo que venimos trabajando es entender quiénes somos nosotros antes de lo que hacemos. En nuestra profesión, muchos vamos por la vida «haciendo, haciendo, haciendo» y en ese proceso nos perdemos como personas. Siempre llega un punto crítico en el que uno debe preguntarse: ¿Quién soy yo cuando no soy abogada? ¿Quién soy cuando tengo que bajar el «cartón» o cuando no puedo abanderarme de ese ego que tanto nos representa a los abogados?
Esta reflexión nació en Legal Hackers Bogotá a raíz de denuncias periodísticas sobre conductas en grandes bufetes que, para quienes estamos en el sector, se han vuelto tristemente normales. Me caracterizo por ser creativa y me cuestioné: ¿Por qué no hacemos de esta tragedia algo propositivo? Si lideramos la innovación legal y decimos que vienen grandes cambios, ¿quién hace el derecho?, ¿quién cuida de la justicia? Si quien cuida de la justicia no cuida de sí mismo, ¿para dónde vamos?
Por eso, hablar de innovación legal es, obligatoriamente, hablar de salud mental y bienestar. Y así empezamos a gestar un proceso donde creamos espacios seguros para que quien quisiera compartir cómo se esté sintiendo sin ser juzgado y para juntos transformar esto para habitar en una profesión donde estar bien sea pues el común denominador.
El despertar de conciencia y la trampa del éxito corporativo
‘Hackear’ a los abogados para erradicar la normalización del burnout y el estrés crónico, integrando la vulnerabilidad y el propósito como ejes del éxito sostenible.
Soy una abogada joven que vivió y trabajó en el mundo corporativo, en un sector donde primaba el estrés laboral y el burnout. Llegué a un punto de cuestionarme el propósito y sentido de mi vida: «¿Para esto estudié tantos años? ¿Elegir esto significa que voy a vivir y sentir esto el resto de mi vida?».
Siempre pregunto a la gente que está en la innovación qué pasó en tu vida para que quisieras hoy trabajar por los demás. En mi caso, el cambio vino de un momento de estrés máximo que me llevó a experimentar un despertar de conciencia durante un viaje programado en México, donde conocí una medicina ancestral que cambió mi vida. Sentí que morí y volví a nacer.
Después de conectar con tantas cosas que a veces no son fáciles de explicar en el mundo, sí hay un despertar de conciencia importante. Ese proceso me permitió identificar que no quería seguir en el trabajo habitual; quería explorar otras formas de ser abogada, sintiéndome bien, feliz y, sobre todo, sembrando, inspirando a otros y pensar también en lo que estás aportándole al mundo. Cuando aparece un sentido más amplio de tu existencia, el dinero, los títulos o la carrera por ascender dejan de ser el único motor, y se vuelve un tema de propósito.
Ese fue mi caso, un despertar espiritual, pero no se debería esperar a que exista una complicación de salud para tocar fondo y tener una relación saludable con el trabajo. En ese camino, más allá de hacer legal design, me empiezo a dar cuenta de las frustraciones y me enfoqué más en cómo, desde la creatividad, puedo ayudarle a los abogados y abogadas a encontrar es lo que tú eres realmente y tu propósito. Y esa esa sensibilidad y empatía es algo que desarrollamos mucho cuando aplicamos la metodología y que me ha servido para para poder ser facilitadora de creatividad y de cambio en la vida de otras personas y organizaciones. siempre enfocándolo en que, si nosotros no estamos bien, ¿Cómo vas a proponer un cambio?
La negación sistemática y la normalización del dolor
En Legal Hackers empezamos a darnos cuenta que la negación hace parte de nuestra profesión y que lo hemos normalizado profundamente. A través de una iniciativa llamada «Pausa Legal», decidimos medir cuantitativamente el estado de los abogados. Lo que encontramos fue una paradoja de negación: en las encuestas, todos decían: «Estoy bien, estoy 10 de 10, no necesito psicólogo». Pero cuando creamos espacios cualitativos, como círculos de palabra, la realidad era opuesta.
En estos espacios, acompañados por psicólogas clínicas, nos dimos cuenta de que la negación sistemática hace parte de nuestra profesión. Hemos normalizado estar «bien» mientras no dormimos, mientras consumimos alcohol o drogas para sobrellevar la carga, y mientras sacrificamos todo lo que nos da bienestar —como pasear al perro o estar con la familia— por estar trabajando.
Existe una desconexión total entre cómo nos vemos y cómo nos sentimos. Racionalizamos el dolor hasta que el cuerpo dice: «Ya no aguanto más». El 60% de los abogados han experimentado algún síntoma depresión, pero cuando estás dentro de la situación tienes tu punto ciego y no te das cuenta hasta que te das cuenta.
Descanso mental vs. Descanso físico
Un error común en el gremio es asociar que la única manera de descansar es durmiendo. Pero los abogados no solemos someternos a un cansancio físico, ya que estamos todo el día sentados. El agotamiento es mental. Si intentas curar un agotamiento mental solo con sueño físico, algo no va a funcionar.
Eso se evidencia en los ambientes laborales, en cómo los líderes tratan a sus equipos y en cómo reaccionamos ante los problemas. El miedo a ser vulnerables nos impide querer innovar o proponer cambios reales. Por eso, uno de los propósitos de los círculos de palabra es normalizar la vulnerabilidad; aceptar que todos tenemos momentos en los que no estamos bien porque somos humanos.
La salud mental no es un tema accesorio, sino una condición indispensable para ser un buen profesional; sin bienestar personal es imposible proponer cambios sustentables o ejercer un derecho humano y consciente
Innovar desde el ser
Hoy me desempeño como facilitadora de creatividad y cambio. He acompañado a muchas personas que llegan pensando que quieren innovar, pero detrás de ese deseo lo que realmente hay es una persona que no se siente bien consigo misma y busca otro camino.
Para nosotros ha sido un reto. Primero, que la gente participe; segundo, que la gente participe de manera honesta, y tercero, que la gente quiera sumarse a estos espacios donde hablar de sus dolores, de sus pérdidas, de sus frustraciones. Esto hizo que pudiéramos hacer un global Summit en donde además de aprender de innovación legal, un tema central fuera la salud mental y los asistentes tuvieran espacios de reflexión y salieran diciendo, «bueno, tengo que priorizarme, es importante cuidarme”.
Es fácil crear una iniciativa, pero sostenerla es el reto y una enorme responsabilidad. Creo que en eso se ha convertido para Legal hackers, en un espacio donde podemos ayudar a la gente, “te vamos a contar cómo lo hemos hecho nosotros, que no significa que esté perfecto ni que sea la última palabra, pero es el camino que nosotros hemos trazado para que sientas que no estás solo”, sin ego. A través de lo que hago también he podido crear y sanar de manera personal.
Para conectar con ese ser y ese fuego interior que se enciende cuando haces lo que te apasiona, hay que hablar sí o sí de bienestar y salud mental. Si nosotros no estamos bien, es imposible proponer un cambio nuevo o sustentable para la industria. Entonces, tenemos que entender que, primero somos personas, que tenemos que estar bien para ejercer el derecho. Fomentemos y sigamos creando estos espacios donde hablar de cómo nos sentimos también esté bien y también haga parte de ser buenos profesionales.






