Entrevista con la Mtra. Cristina Jaramillo, Abogada especialista en compliance y coach ontológica, dirigida por Janet Huerta, Directora Ejecutiva de Foro Jurídico.
“Como abogada había aprendido que mi fin era servir a la ley y me había desconectado de servir a la persona a través de la ley.”
De acuerdo con algunos estudios llevados a cabo en Estados Unidos, de 140 profesiones encuestadas, los abogados manifiestan los mayores niveles de depresión, aunado al bajo desarrollo de habilidades sociales. En América Latina los abogados presentan los mayores índices de alcoholismo. Por otra parte, en España existe un estudio que muestra cómo los abogados viven con niveles altos de estrés y duermen tan sólo seis horas promedio al día. Además de estos alarmantes datos de la profesión, México es uno de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que tiene un mayor promedio de horas de trabajo y menor productividad, y se caracteriza además por una población laboral con altos niveles de burnout. Esto nos muestra que es evidente y urgente un cambio en la forma en la que la abogacía en México y en el mundo gestiona no solo su trabajo sino también sus emociones.
JANET HUERTA (JH): ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL DESARROLLO DE LAS HABILIDADES EMOCIONALES PARA LOS ABOGADOS?
CRISTINA JARAMILLO (CJ): En nuestra sociedad existe una separación entre la razón y la emoción. Tenemos una cultura jurídica que le da primacía a la razón y esconde la emoción, juzgamos a la emoción como mala y creemos que hay que pensar con la cabeza fría. Los paradigmas con los que hemos fortalecido esta cultura jurídica en realidad son más negativos que positivos, no solo es el tema del burnout, no solo es que los abogados trabajamos cada vez más y vivimos menos, sino que estamos desconectados de nuestras emociones, por lo tanto, estamos desconectados de las emociones de nuestro cliente. ¿Cómo le vamos a dar el mejor servicio a nuestro cliente si somos incapaces de conectarnos con él?
Cuando comencé a trabajar después de la universidad, la realidad no estaba emparejada con mis expectativas, tenía pánico de acudir con las autoridades, era incapaz de escuchar a mis compañeros en las reuniones en la multinacional para la que trabajaba porque quería que me dieran siempre la razón. Vivía frustrada y estresada, creía que debía reflejar una actitud más dura y seria por lo que era implacable con las personas que me consultaban, lo cual alejaba a mi cliente interno.
“Estamos desconectados de nuestras emociones y, por lo tanto, de las de nuestro cliente. ¿Cómo daremos el mejor servicio a nuestro cliente si somos incapaces de conectarnos con él?”
Cuando eres oficial de cumplimiento tienes que decir muchas veces que no y resolver diversas dudas, y la gente no me consultaba porque me tenía miedo. De esa manera estaba eliminando la oportunidad de trabajar en conjunto y de trabajar en una empresa cuyo objetivo es hacer dinero y vender productos y contribuir con la sociedad a través de esos productos. Como abogada había aprendido que mi fin era servir a la ley y me había desconectado de servir a la persona a través de la ley.
Después de ser mamá mi perspectiva cambió, la empresa en la que trabajaba nos puso coaching y comencé en el camino del autoconocimiento. Me di cuenta qué es lo que despertaban mis emociones, y descubrí diversas maneras de relacionarnos con los clientes, no desde el conflicto, sino desde la confianza, la conversación; no desde la competencia, sino desde la colaboración. Luego decidí certificarme como coach en la escuela de Newfield Network y practicaba en la empresa como gerente de departamento legal y compliance todas las habilidades que aprendía.
Mis primeros siete años en la empresa lideraba a través del miedo que me tenía mi equipo que a veces lo confundía con el que me tuvieran respeto. Los siguientes siete años me conecté con la curiosidad sobre cómo fusionaba la razón con la emoción, el derecho con estas habilidades que estaba aprendiendo, cómo podía ser mejor abogada y mejor compliance officer y servir a mis clientes internos. Ya no buscaba servirme a mí, a mi ego y a la ley. De estas experiencias nace mi libro La inteligencia que le falta al derecho, que es la fusión del coaching y del derecho. Utilicé la teoría de la inteligencia emocional de Daniel Goleman y redacté los cinco pilares de la inteligencia emocional: autoconocimiento, autogestión emocional, empatía, habilidades sociales y automotivación, y lo relacioné con el ejercicio del derecho.
JH: ¿QUÉ NOS PUEDES DECIR SOBRE LOS VIEJOS PARADIGMAS DEL LIDERAZGO A TRAVÉS DEL MIEDO, LA NECESIDAD DE TENER LA RAZÓN Y CÓMO SE VINCULAN LOS PILARES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL CON LA PRÁCTICA JURÍDICA?
CJ: El liderazgo a través del miedo fue efectivo en otras épocas, actualmente puede estar espantando al talento de los despachos. Querer tener la razón todo el tiempo es algo que no solo nos va a afectar en el trabajo, sino también con los clientes y con la familia. Debemos darnos cuenta que nuestra vida no para cuando entramos en la oficina, seguimos viviendo y somos seres emocionales que razonan, tenemos experiencias emocionales, no podemos dejarlo de lado.
Los métodos alternativos de resolución de conflictos, la mediación, la negociación, deberían ser los métodos principales de resolución de conflictos y el litigio debería ser el último caso cuando definitivamente no hay cómo resolver. Esto liberaría a las cortes, a los jueces, eliminaría la corrupción, pero en las universidades nos enseñan a litigar. Si el 90 % de nuestra formación es de litigio, vamos a resolver problemas a través del conflicto. Tenemos que empezar a fortalecer algunas habilidades como conversar, hablar, escuchar, y aprender a resolver conflictos a través de la conversación, esa es nuestra verdadera habilidad y superpoder. Cuando hablamos de cambios de paradigmas tenemos que honrar el pasado, honrar nuestra tradición como abogados, a nuestros juristas, a nuestras doctrinas, y al mismo tiempo dejar ir algunas de ellas para poder incorporar cosas nuevas, porque nuestra sociedad y nuestros clientes lo están pidiendo.
JH: ¿CÓMO LOGRAR QUE REALMENTE FUNCIONEN LOS MÉTODOS ALTERNOS DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS SI LOS ABOGADOS FUERON ENSEÑADOS A LITIGAR?
CJ: Existe la creencia de que si me dedico a la mediación en vez del litigio me puedo quedar sin clientes o voy a ganar menos. Creer eso es tener un pensamiento de escasez. Afortunadamente hay para todos. Estamos en momentos de cambio y hay mucha gente que ya no quiere pelear. Habra quienes sí, pero es importante que tú decidas cómo quieres resolver y qué servicios quieres ofrecer. Puedes decidir tomar a los clientes que quieran mediar.
Pensamos que tomamos las decisiones con base en la razón, cuando realmente el proceso de decidir viene de la emoción. Decidimos con la emoción y nos justificamos con la razón. Cuando mi emoción me acompaña en mi accionar, fortalezco mis acciones. Por eso es importante estar emocionalmente alineados con lo que hacemos. Imaginemos el impacto de seguir un juicio que no nos convence porque estamos hartos de litigar, incluso puede que hasta nos caiga mal el cliente. Sin duda la emocionalidad que nos acompaña va a afectar el proceso y probablemente hasta nuestra salud.
“El derecho se conoce desde la razón, pero se entiende desde la emoción.”
En cambio, si estás convencido de la mediación y es algo que te apasiona, te acompaña la curiosidad, las emociones y las ganas de seguir, el resultado será increíble, además de que se incrementará nuestra salud positivamente porque generarás serotonina y dopamina. Esta decisión no sólo cambiará la vida de tu cliente, sino la tuya misma.
No le tengamos miedo a dedicarnos a los medios alternos porque nos vamos a quedar sin clientes. La decisión que tomamos es mucho más profunda ya que tendrá un impacto profundo en tu vida, en tu salud y hasta en tu felicidad.
JH: ¿HASTA DÓNDE LLEGA LA EMPATÍA O SENSIBILIDAD QUE DEBE TENER UN ABOGADO SIN DEJAR QUE SE CONVIERTA EN ALGO PERSONAL O QUE TE AFECTE LA SITUACIÓN DEL CASO, SOBRE TODO EN ESQUEMAS FAMILIARES O PENALES?
CJ: Si no estoy cómoda con mis propias emociones, mucho menos estaré cómoda con las de los demás, por eso es complicada la empatía. Debemos aprender a encontrar el equilibrio a través del propósito, es decir, tener la capacidad de poner al cliente en el centro y darte cuenta de que esto no se trata de los maravillosos conocimientos que tienes en tu cabeza, sino de un ser humano que te trae un problema. En ocasiones esta persona llega con el vaso lleno y necesita vaciarlo y cuando tienes la capacidad de escuchar atentamente, sin distractores, empiezas a crear una conexión empática, y te das cuenta por qué esa persona se siente de esa manera. Podrías no estar de acuerdo con ella. La empatía no significa estar de acuerdo con todo lo que dijo, hizo o pasó, sino entender por qué se está sintiendo así y ahí es cuando encuentras el mejor balance, porque no se trata de convertirte en su amiga ni irte a llorar al bar con el cliente después de la reunión. Se trata de mantener en equilibrio emocional porque lo que el cliente necesita de mí es que sea la mejor abogada, y le voy a mostrar que me importa, que lo entiendo, con el equilibrio de que soy lo suficientemente fuerte y conocedora para apoyarlo en lo que necesite.
El extremo sería que yo me proteja a través de la apatía. Cuando pensamos con “cabeza fría”, hemos asumido una emoción que se llama apatía. ¿Tú confiarías en un médico que te trate con apatía? Me gusta el ejemplo del médico porque a veces los abogados no nos damos cuenta de lo que es ir a consulta con un abogado. Cuando voy al médico le desnudo mi cuerpo y necesito confiar en ese profesional. Cuando un cliente acude con un abogado, le desnuda su alma, mucho más si estamos hablando de temas penales o familiares, nos cuentan temas extremadamente delicados e importantes, por lo cual es importante generar un espacio de confianza y el rapport emocional es esencial para ello.
JH: ¿QUÉ SUCEDE CON LA ÉTICA Y MORAL DE UN ABOGADO QUE LE TOCA SER DEFENSOR DEL “MALO”, DEL IMPUTADO POR VIOLACIÓN, HOMICIDIO O ALGUNA SITUACIÓN FAMILIAR? ¿ES CONSIDERADO FALTA DE EMPATÍA HACERLO O CÓMO SE CONSIDERA BAJO LA MIRADA SOCIAL?
CJ: La empatía es la capacidad de conectarme con el otro, sentir lo que está sintiendo y demostrarle que me importa, no de estar de acuerdo. Todos tenemos derecho a la defensa, es difícil comprenderlo, como madre de dos mujeres es difícil hablar de violadores y asesinos, pero tenemos que partir de la idea de que todo mundo tiene derecho a la defensa, lo que no quiere decir que todo mundo tiene derecho a defenderse para salir inocente de algo que es culpable, pero incluso esa persona que es culpable tiene derecho a un juicio justo para que le den una condena justa.
Vivimos en una sociedad dualista, que le encanta polarizar, bueno-malo, legal-ilegal, moral-inmoral, etc. La mayoría de casos con los que nos vamos a topar son grises y esta necesidad de calificarlos como buenos o malos nos hace más daño que bien. Debemos dejar de juzgar desde esta dualidad y desarrollar la capacidad de darle a cada cosa el nivel que tiene, de entender la emocionalidad de las personas, de entender por qué llegaron a actuar de cierta forma y a partir de eso le debo brindar mi servicio legal, no mi servicio psicológico. Le voy a dar un juicio justo, no a decirle que es inocente. Le voy a dar un juicio justo con base en la información que me está dando y le voy a mostrar que me importa porque todos los seres humanos tenemos derecho a importarle a alguien.
JH: A VECES LOS ABOGADOS TENEMOS QUE DECIR NO A LAS COSAS PARA EVITAR RIESGOS, PERO LO PUEDEN TOMAR COMO UN STOPPER ¿QUÉ CONSEJO DARÍAS PARA PODER BUSCAR EL “CÓMO SÍ”?
CJ: En mi experiencia como compliance officer, tenía el “no” tatuado y el “sí” dañado. Esa era la queja que los demás tenían de mí, eres inflexible, implacable, no nos dejas hacer nada, vamos a quebrar por tu culpa. Por mucho tiempo pensé que era esa la manera de ejercer el derecho y la única forma de hacer compliance, pero poco a poco fui encontrando mis propias fórmulas. No se trata de decir sí a todo, ni de estar casada con el no. Se trata de darle a todas las cosas su debido espacio. Por ejemplo, en algún momento me di cuenta que generalmente decía sí a mis superiores y no me atrevía a marcar errores o riesgos, y luego terminaba enfrascada en un lío porque había dicho sí a algo que no se podía resolver. Por otra parte, entre mis iguales o subordinados todo era no.
Debes tener tus valores claros para tener tus emociones claras, y esa es la línea que no se debe cruzar. En una propuesta relacionada con cualquier tipo de corrupción o incumplimiento legal sancionable, la respuesta es no. Por otro lado, cualquier consulta relacionada con algún riesgo podemos decir “esto es riesgoso pero pensemos juntos cómo lo podemos abordar para minimizar los riesgos”.
Aquí empieza el cómo sí. Hay que descartar lo corrupto y que va en contra de los valores y de los de la empresa, eso es un no absoluto. Cuando se trata de una zona gris en la que hay un riesgo, hagamos en brainstorming con gente de marketing, comerciales, pasantes,en donde todas las ideas sirven, no importa si son legales o ilegales, para después seleccionar lo que puede funcionar bajo la capa de la legalidad. Es decir, tratar de encontrar el equilibrio entre el sí y el no.
JH: ¿CUÁLES SON LAS MAYORES HABILIDADES EMOCIONALES QUE DEBE DESARROLLAR EL ABOGADO?
CJ: Autoconocimiento, autogestión de las emociones, automotivación, empatía y habilidades sociales. La mayoría de las personas se centran en desarrollar la empatía y las habilidades sociales, pero es querer pasar del primer piso al décimo sin considerar los anteriores. Lo más importante que tenemos que hacer los abogados, para no ser reemplazados por máquinas, seguir conquistando clientes y servir a la sociedad a través de la ley, es conocernos a nosotros mismos. A los 20 años había dedicado 3,000 horas a estudiar matemáticas, pero ninguna a estudiarme a mí misma, yo no me conocía, y cuando no te conoces, nada de lo demás te puede llegar. No puedes empatizar si no te conoces, si no sabes cómo viven las emociones en ti misma, no puedes decir sí o no mientras no sepas cuáles son tu valores, qué es lo que te importa en la vida. No puedes saber si quieres hacer mediación o litigio si no sabes qué te gusta o cuál es tu propósito.
Después de haber estudiado 20 años en colegios y academia, los abogados deben dedicar tiempo para conocerse a ellos mismos porque ese es tu mayor asset. Vivimos en una época en la que cualquier conocimiento está one google away, la mitad de las cosas que aprendí en la universidad mi cliente puede googlearlas, lo único que no va a cambiar en este mundo VUCA (volatil, incierto complejo y ambiguo, por sus siglas en inglés) son mis fortalezas, mis propios flotadores internos, saber cuáles son mis fortalezas, mis debilidades y cómo desde ahí trabajo para servir a los demás. Lo más importante que tenemos que hacer como abogados es estudiar libros y dejar de estudiar el mundo exterior porque el mundo de hoy, mañana es diferente y empezar a estudiar lo que somos nosotros por dentro.
“Los abogados debemos dejar de estudiar en el mundo exterior y empezar a conocernos por dentro. Hoy el cliente puede googlear cualquier conocimiento que yo le pueda compartir, el valor agregado es cómo puedo conectar yo con él para resolverle su problema.”
JH: ¿QUÉ ESTRATEGIAS PODEMOS APLICAR PARA EL AUTOCONOCIMIENTO?
CJ: Navegar en las aguas del autoconocimiento es doloroso y si eres un abogado superjuzgador primero debes pasar por el checklist del autoestima. Para entrar a las aguas profundas y ver mis errores, mis equivocaciones y debilidades, tengo que quererme muchísimo. Para autoconocerme lo primero que tengo que hacer es amarme a mí misma, quererme muchísimo y cuando esté lista para ver eso, puedo entrar.
¿Cómo lo puedo hacer? Una manera es el journaling, escribir lo que siento cuando estoy con el cliente, con mi familia, sola o si soy jefe y tengo miedo de que no me respeten. Ahí me empiezo a conocer, cuando me cuento la verdad a mí misma. Somos buenísimos para interrogar clientes y testigos, cómo sería interrogarme a mí misma para encontrar mi verdad, y ahí empiezas a encontrar las pistas, a darte cuenta de que tienes vergüenza y cómo debes combatirla.
“El autoconocimiento es el petróleo de nuestro siglo.”
Puedes hacerlo en solitario, escribiendo, leyendo libros, pero también puedes hacerlo acompañado, y es parte del autoconocimiento y parte del quererse, tener la capacidad de alzar la mano y pedir que alguien te ayude. Están de moda los personal trainers. Para entrenar los músculos contratamos un entrenador, en el cerebro y en la salud emocional es lo mismo. Puedes hablar con un coach, con un psicólogo, con un amigo, hablar de tus errores, fortalezas, de tus miedos, de lo que te causa ira. El autoconocimiento es el petróleo de nuestro siglo.
JH: SE TENÍA EL CONCEPTO DE QUE EL PERFIL DEL ABOGADO ERA DE UNA PERSONA FRÍA, CUYA PRINCIPAL META ERA HACER JUSTICIA CON LA MANO DE UN VERDUGO. ¿QUÉ TAN VIGENTE ES ESTA IDEA, SOBRE TODO CUANDO HAY UN CLIENTE QUE VIVE UNA SITUACIÓN QUE EL MISMO ABOGADO VIVIÓ?
CJ: Este es el mayor ejemplo por el cual no podemos ser fríos. El fin último del derecho es la justicia, y esta no es un concepto que se entiende, sino que se siente. Si somos abogados fríos, no vamos a poder sentir la injusticia, estamos apagando nuestro termómetro. La ley se equivoca en todas partes, los casos no son blancos y negros, tienen un montón de cosas, si yo no tengo prendida mi emoción, no tengo prendido el termómetro de lo justo y lo injusto.
Vivimos en un analfabetismo emocional, pensamos que las emociones son buenas o malas y no sabemos lo que son la envidia, la tristeza, la nostalgia, y lo más importante de todo, no sabemos el valor que tiene cada una de esas emociones y el regalo que son. Si aprendo más de ellas y me doy cuenta que cada una es un regalo, aprendo a escucharlas, dejaría de huir de ellas. Es cierto que los abogados no debemos pensar con la cabeza fría, pero tampoco con la cabeza caliente, y ahí es cuando llega la inteligencia emocional, es decir, la fusión de la razón con la emoción, hay que pensar con cabeza tibia.

Cristina Jaramillo es abogada por la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, certificada como coaching ontológica por la escuela Newfield de Nueva York. Tiene un Máster en Programación Neurolingüística. Fue líder compliance durante 14 años y es Fundadora de Compliance Ecuador.








