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Pemex, saqueo histórico por corrupción que aún se puede rescatar

Petróleos Mexicanos, mejor conocido como PEMEX, es una empresa productiva del Estado (EPE) propiedad del Gobierno Federal, cuenta con personalidad jurídica y patrimonio propio, goza de autonomía técnica, operativa y de gestión. Su función principal es desarrollar la actividad estratégica del Estado que consiste en la exploración y extracción de petróleo; transformación; venta y comercialización de derivados del petróleo; generando rentabilidad para las finanzas públicas.[1]

Debido a esta actividad, decenas de años atrás un alto porcentaje de las finanzas públicas ha dependido de los ingresos petroleros que requiere el gobierno para hacer frente al gasto por medio del presupuesto de egresos de la federación. Pemex por su parte, ha sido una empresa bastante rentable hasta la fecha y ha sacado a flote al país por sus ingresos, sin embargo, hoy tiene una gran deuda de alrededor de USD 113.957 millones al cierre del segundo trimestre de 2021, de acuerdo a su reporte financiero del mismo periodo. [2]

Esta deuda no sólo ha sido producto de las caídas en los precios de los energéticos o la depreciación del peso frete al dólar, se trata también, pero, sobre todo, de los malos manejos que ha sufrido Pemex a lo largo de los años. Recordemos como antecedente los intereses políticos desde los años 50’s con el famoso líder sindical de Petróleos Mexicanos, Joaquín Hernández Galicia mejor conocido como “La Quina”, quien desde 1958 se mantuvo al frente del sindicato por más de 30 años hasta que en 1989 tuvo varios enfrentamientos con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, a partir de esa fecha, La Quina fue encarcelado y condenado a 30 años de prisión. Cabe señalar que ese sindicato era uno de los más poderosos en México ya que contaba con mucha injerencia en las sucesiones presidenciales y de altos funcionarios dentro de la administración pública federal y gubernaturas de los estados.

Posterior a lo sucedido con La Quina, llegó al frente del sindicato el polémico Carlos Romero Deschamps, un dirigente conocido como uno de los hombres más influyentes y acaudalados de México, famoso también por su influencia en la política mexicana, aunque considerado por ser uno de los hombres más corruptos en la vida pública de las instituciones mexicanas e intocable por las autoridades. Hoy en día, hablar de Romero Deschamps es hablar de corrupción al más puro estilo priísta del pasado.

Podemos decir que en la época reciente de Pemex, al menos desde los años 80’s en adelante, las ganancias que deja la empresa han sido tratadas como una “caja chica” que pocos tienen el privilegio de disfrutar, ya que los que están dentro de altos puestos del sindicato o funcionarios de confianza de alto mando han sido partícipes de las diversas tipologías delictivas que llevan a un mismo fin, el desvío de recursos públicos de Pemex a manos de servidores públicos corruptos, particulares, y de grupos de poder que controlan al interior de la misma; inclusive contra su voluntad. Sobre esto último podemos decir además que, organizaciones criminales se han aprovechado para generar grandes ganancias amparados de su logística distributiva y de la nula supervisión y rendición de cuentas con que contaba la empresa.

Al respecto, era poco sabido que narcotraficantes poderosos intentaron utilizar la red de distribución de petróleo de Pemex para exportar drogas, tal es el caso del plan que tuvo en su momento el Chapo Guzmán con otros traficantes de drogas para pasar cocaína hacia los Estados Unidos a través de barcos de Pemex, según declaraciones del colombiano Jorge Cifuentes, último cooperante protegido que fue llamado por la Fiscalía en el Juicio de Nueva York contra Joaquín Guzmán en Brooklyn, el contacto del cártel con “la gente de Pemex” se estableció a través del socio del Chapo “El Vicentillo”, hijo de Vicente Zambada. [3]  

Otro caso importante que poco se difundió por la gravedad e involucramiento de las autoridades federales de Pemex con la delincuencia organizada, fue el que documentó la periodista Ana Lilia Pérez, en su libro titulado “El Cártel Negro, cómo el crimen organizado se ha apoderado de Pemex”, parte de la investigación refiere a los tiempos de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, en él se narra sobre el robo de hidrocarburos y su venta en los Estados Unidos. Por decir lo menos, tan sólo entre 2001 y 2011 Pemex fue objeto de más de 40 mil “incidentes”, obviamente trata de que entre esos “incidentes” la mayoría son por actos de corrupción y colusión con la mafia por ordeña de ductos para su venta. Se identifica a Sinaloa como la entidad que más sustracción de refinados tuvo, coincidentemente en la zona de influencia del Cártel de Sinaloa con Joaquín el Chapo Guzmán a la cabeza, esto se dio precisamente en: Novolato, Culiacán, Ahome, Mocorito, Mazatlán, Guamuchil, Salvador Alvarado y Los Mochis.[4] Sin restar importancia de las zonas del sur de México y hasta Guatemala donde también existía este jugoso negocio.

Podemos decir que, los dos tipos de delincuencia, la de cuello blanco y la organizada, han saqueado los recursos de los mexicanos a través de la empresa pública del Estado, en el primer caso mediante su dirigencia y manejo, pasando por los actos legislativos mediante el entreguismo de reformas constitucionales y “legales”, y en el segundo por la fuerza utilizada por los grupos criminales que amenazan para adueñarse de los energéticos para su venta y distribución.

Ahora la pregunta es, ¿quién puede salvar a Pemex de la corrupción?

Pemex se puede salvar de los problemas financieros en los que se encuentra, siempre y cuando, se empiecen a transparentar sus gestiones y se introduzcan controles estrictos, llevando a cabo un sistema de cumplimiento similar al de una empresa del sector privado, ya que, si no se logra rescatar a la empresa, en definitiva, quedará un enorme hueco en las finanzas del país que no se podrá cubrir ni aumentando los impuestos de manera desproporcionada.

Regresando al tema de la corrupción, cabe recordar también, el sonado caso de corrupción donde participa con la FGR como testigo colaborador el exdirector de Pemex Emilio Lozoya, acusado por este organismo de haber recibido sobornos él y otros políticos para votar a favor de una reforma constitucional que permitiría la explotación del petróleo a empresas extranjeras en aguas nacionales del Golfo de México. El caso aún sigue pendiente de resolver y se sabe que hay más involucrados sobre el mismo.

Normalmente se echa la culpa de que la corrupción en Pemex se le atribuye a la delincuencia organizada o a los Huachicoleros, sin embargo, el problema de la extracción de combustible de manera ilícita, el otorgamiento de contratos a amigos y socios, la baja supervisión de los ductos etc. etc. No son más que un problema meramente interno. La realidad es que es desde dentro donde se tolera y se permite el quebranto de la empresa, en Pemex se utilizaba hasta el sexenio pasado una doble contabilidad con el objetivo de disfrazar las perdidas y saqueos de las finanzas, por ende se establecía también una doble facturación, además de que se utilizaban para la extracción criminal tomas paralelas de sustracción de combustible, donde una parte se iba a los Huachicoleros (algunos personal del mismo Pemex), y la otra, a la actividad empresarial de la empresa; por si fuera poco, se manejaban también poliductos donde por un mismo tubo pueden pasar diversos tipos de combustibles, casualmente los delincuentes ya sabían a qué hora y por qué toma saldría el combustible que les servía para ser distribuido de manera ilícita; se conocía además, que trabajaban con lo que llamaban “toma en caliente” que era cuando los Huachicoleros recogían el combustible una vez que personal interno les avisaba donde y a qué hora iba pasar el producto.

Continuando con el tema, gran parte del combustible proveniente de la extracción ilegal o huachicoleo se vende en el mercado legal, sí, legal. Es decir, ni siquiera es como la mayoría pensábamos cuando imaginábamos que llegaban camionetas y vehículos a casas clandestinas, bodegas o tianguis y compraban con bidones su gasolina, es simplemente el mismo combustible que adquirimos sin saberlo en una gasolinera autorizada de alguna región cercana a los poblados por donde pasan los ductos, esto mismo, permite que esos gasolineros coludidos en la compra disminuyan su precio al público, quebrando a otros competidores que no manejan combustible ilegal y con ello se establece una competencia desleal a manera de lavado de dinero.

Ahora bien, no todo es fracaso en Pemex, actualmente hemos avanzado un poco hacia la recuperación de la empresa productiva del Estado, aún falta mucho por hacer ya que no son más que buenas prácticas lo que hará que Pemex evite la quiebra, un ejemplo de ello, se trata de la elección actual de los dirigentes sindicales por voto directo y secreto de manera electrónica y no a mano alzada como era común en este tipo de procesos supuestamente democráticos. Es la primera vez que se realiza un proceso de votación sindical en Pemex de manera secreta, y aunque ha tenido algunos inconvenientes, el sistema es perfectible y puede funcionar bien en el futuro cercano. Además de lo anterior, la Guardia Nacional custodia de manera más precisa e intensificada las tomas donde se extraía la mayor parte de los combustibles, cabe señalar que, el robo de hidrocarburos ahora es considerado también como un delito de delincuencia organizada de conformidad con la fracción X del artículo 2 de la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada. Al principio de la presente administración el robo de hidrocarburos se calculaba en 74 mil barriles diarios y se ha abatido con ayuda de las fuerzas federales de seguridad en un promedio de 5 mil barriles al día, esto según cifras oficiales de la actual Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Isela Rodríguez, ben conferencia de prensa el día 20 de enero de 2022, es decir, hay una disminución del 93.2% a la fecha en este delito.

Los anteriores, sólo son unos ejemplos de que si se puede salvar a Pemex de la corrupción, será difícil el trabajo y esfuerzo ante un gigante de esa naturaleza, pero si se logran implementar controles y buenas prácticas podemos tener de verdad una Empresa PRODUCTIVA del Estado, no debemos desperdiciar las ganancias para nuestro país en fugas de corrupción e ineficiencias del personal y empresas extranjeras que son parte del juego sucio que ha vivido Pemex hasta la fecha, o como decía David Suzuki “el agua es nuestro recurso más preciado, pero la desperdiciamos, igual que otros recursos, incluyendo el petróleo y gas”.


[1]  Rol de Pemex como Empresa Productiva del Estado.

http://www.pued.unam.mx/export/sites/default/archivos/actividades/Seminarios/110515/M1M1_MAP.pdf

[2] Reporte de Resultados no dictaminados 2T 2021, p.17 Pemex

[3] Sandro Pozzi. Un testigo revela que El Chapo planeó con directivos de Pemex enviar droga en petroleros. El País, Nueva York, dic. 2018.

[4] EL CÁRTEL NEGRO Como el crimen organizado se ha apoderado de Pemex. Ana Lilia Pérez, Edit. Grijalbo, México, 2019.

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