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Los Sindicatos como moneda de cambio.

Evidente ha resultada que la celeridad que se le está imprimiendo a nuestra Reforma Laboral obedece a muchos factores, comentamos la semana pasada acerca del factor comercial ligado a nuestra falta de soberanía, al tener que esperar una presión extranjera para completar un compromiso legislativo. Ahora, me gustaría ahondar en el factor político, en específico, el ejercido por parte de los organismos colectivos en nuestro país, recordemos; durante los sexenios liderados por el PRI, los Sindicatos solían alinearse al poder ejecutivo, ya fuera por negociación, conveniencia o simplemente por el desdén de no participar en actos que no le brindar un beneficio directo y expedito a los líderes sindicales, así las cosas, fue el caso que las elecciones federales pasadas los Sindicatos “regentes” se durmieron en sus laureles y no ejercieron la presión que hubieran hecho en otros años para garantizar la permanencia del Ejecutivo que los protegía, ello traerá “consecuencias”, por llamarlas de alguna manera, a todos los gobernados, ¿por qué?, pues resulta lógico coincidir en que durante cualquier sustitución a gran escala de un poder, habrán cambios evidentes en el diario acontecer de un país, sin embargo, no resulta en su totalidad prudente concluir que todos estos cambios serán positivos, ya que bien o mal, la estabilidad Sindical que se vivió el sexenio pasado tomo muchos años materializarse, mucho esfuerzo, mucha negociación, muchos acuerdos… todo ello, ya inservible. No debemos olvidar que, fueron las disidencias de los sexenios anteriores, las que colocaron en donde está ahora radicado el poder Ejecutivo y el Presidente debe comenzar a pagar deudas, pagos que se traducen en hechos de llamar la atención, ¿el regreso de Napoleón Gómez Urrutia de su exilio en el extranjero?, ¿la liberación de Elba Esther?, ¿la persecución de Romero Deschamps y el nacimiento de un nuevo Sindicato al interior de PEMEX?, ¿el engrandecimiento en discurso del SME?, ¿la mención de Francisco Hernández Juárez y la UNT como luchador social?, en fin, podríamos escribir páginas, pero estimamos que esos ejemplos son los más importantes, ¿qué tienen todas estas organizaciones en común?, desde nuestra óptica; han sido organismos “rebeldes”, “disidentes” de los sexenios anteriores, líderes que por factores políticos o de genuina defensa de los derechos de sus agremiados, fueron golpeados con “expulsión”, “encarcelamiento” e incluso eliminación del plano político y ahora que sus enemigos ya no están en el poder; regresan, ¿por qué?. Ha resultado evidente que, comienzan a aparecer los “peros” y los bemoles de la actual administración Federal y el ejecutivo necesitará de la fuerza colectiva para controlar la paz laboral y social en el país, pero no serán sus viejos enemigos los que lo ayudarán, no, necesita de aquellos que no tuvieran compromisos políticos o que por su situación de “destierro” estuvieran dispuestos a contrarrestar el poder de gremios como la CTM, la CROC y la CROM.

Hasta ahora no suena mal, hablamos de un cambio benéfico, ¿cierto?. Lo que podemos anticipar es que un lugar en el trono del “Organismo Colectivo Favorito del Presidente” quedará vacante, pero, ¿quién lo ocupará?, ¿El Senador Gómez Urrutia?, ¿La Maestra Elba’, ¿El Ingeniero Hernández Juárez?, no perdamos de vista que estos líderes competirán con toda su fuerza por dicho “cargo” y que con las facultades concedidas en la Reforma Laboral, si es que quedan como están, podrán hacer uso de sus armas favoritas: la disidencia, la huelga, el paro, entre otras. No señores y señoras, no nos confundamos, este cambio generará conflicto colectivo en primera instancia, desacuerdos y una preocupante carencia de paz laboral al interior de las Empresas, quienes deberán reforzar sus departamentos de Relaciones Laborales y Recursos Humanos más que nunca, son nuevas épocas, épocas de incertidumbre, de nuevos líderes que no están acostumbrados (o al menos han perdido práctica) a los modelos más recientes de negociación y resolución de conflictos, autoritarios, cuyas últimas actividades se han tratado de disidencia y desorden, no, desafortunadamente no podemos esperar un cambio positivo en la vida del Derecho Colectivo del trabajo, lo que podemos anticipar es una guerra que se aproxima, una guerra por el factor de poder que implica controlar a los gremios en nuestro país.

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