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La 4T y las Constituciones de México.La Independencia (Segunda Parte)

En la Opinión de

Después del fusilamiento de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez en Chihuahua, los decapitaron y sus cabezas fueron transportadas a Zacatecas, Lagos de Moreno, León y finalmente, el 11 de octubre de 1811, llegaron a Guanajuato, en donde las colocaron dentro de unas jaulas de hierro que colgaron en las cuatro esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, como escarmiento para aquellos que se mantenían en la lucha armada por la Independencia.  Allí permanecieron hasta 1821, cuando fueron retiradas al ser consumada la Independencia.

No obstante este cruel e ignominioso acto, José María Morelos y Pavón no solo mantiene vivo el movimiento insurgente, sino que destaca en sus acciones armadas y lo recompone. Esta segunda etapa se identifica históricamente como la de organización. Lo acompañan en la lucha Mariano Matamoros, Hermenegildo Galeana, Ignacio López Rayón, Guadalupe Victoria (José Miguel Ramón Adaucto Fernández Félix), Andrés Quintana Roo, y Vicente Guerrero, entre otros notables insurgentes. Por su exitosa campaña militar en Guerrero, el 5 de julio de 1812 asume el mando del ejército insurgente. 

“Ignacio López Rayón convocó el 19 de agosto de 1811 a líderes insurgentes a constituir la Suprema Junta Gubernativa de América o Suprema Junta Nacional de América con el propósito de que existiera una institución insurgente que regulara las decisiones de la guerra y fuese el centro directivo de todas sus operaciones.”

En tanto Morelos combatía en el sur del país, Ignacio López Rayón, que había sido secretario de Hidalgo en la etapa naciente del movimiento y con  estudios de abogado en la Ciudad de México, convocó el 19 de agosto de 1811 a líderes insurgentes a constituir en la ciudad de Zitácuaro, la Suprema Junta Gubernativa de América o Suprema Junta Nacional de América con el propósito de que existiera una institución insurgente que regulara las decisiones de la guerra y fuese el centro directivo de todas sus operaciones, con la idea de dar impulso y orden al movimiento armado, sobre todo por los evidentes errores y contradicciones que se habían presentado en la primera etapa de la guerra.

La Junta se instauró el 21 de agosto siguiente, con el propio López Rayón como Presidente y como vocales José María Liceaga y José Sixto Verdusco. Se expiden leyes, proclamas y reglamentos, así como un documento titulado Elementos constitucionales que fue el primer intento de organizar las ideas emancipadoras en un instrumento jurídico. De acuerdo con la concepción de López Rayón y sus integrantes, la Juntadebía representar los derechos monárquicos de Fernando VII y mantener el gobierno en su nombre mientras se luchaba en contra de la intervención francesa en el Reino Español. Este pronunciamiento fue inaceptable para algunos mandos insurgentes y no se sometieron a ella. Finalmente, en agosto de 1813, la Junta fue disuelta por las constantes desavenencias entre los vocales y disputas entre los propios caudillos.

Después de tomar Acapulco, en septiembre de 1813, Morelos convocó al establecimiento del Primer Congreso Independiente en Chilpancingo, en donde presentó un documento que es considerado uno de los textos políticos más importantes de la historia de México: Sentimientos de la Nación.

“Después de tomar Acapulco, Morelos convocó al establecimiento del Primer Congreso Independiente en Chilpancingo, en donde presentó un documento que es considerado uno de los textos políticos más importantes de la historia de México: Sentimientos de la Nación.”

Posteriormente, el 22 de octubre de 1814, en Apatzingán y con base en los Sentimientos de la Nación, se expide el Decreto Constitucional de la América Mexicana, que constó de XXII Capítulos y 242 artículos. Esta constitución si bien no llegó a entrar en vigor, porque la guerra de Independencia estaba en toda su intensidad, sí expresaba los ideales de los novohispanos, criollos y mestizos de constituir una nueva nación libre, soberana e independiente.

La guerra de Independencia duró 11 años. En ese periodo Fernando VII regresa a España, retoma la Corona y restablece el absolutismo monárquico. Ordena combatir y reprimir al movimiento independentista de la Nueva España. Matamoros es fusilado en Valladolid y Galeana muere en combate en Guerrero. Se dice que Morelos expresó: “¡Acabaron con mis dos brazos; ya no soy nada!”.  Morelos es fusilado en 1815 en Ecatepec.

Ante la Muerte de Morelos y sus dos lugartenientes, los insurgentes se desorganizaron y dispersaron. Comienza así lo que se define como la tercera etapa de la guerra de Independencia: la de la resistencia, porque los insurgentes vivos siguieron combatiendo aisladamente, bajo la fórmula de guerra de guerrillas. El más destacado: Vicente Guerrero, Comandante General Insurgente del Sur de México, se mantuvo en las armas en toda la región de zona de la tierra caliente.  Guadalupe Victoria había sido derrotado, pero no aceptó el indulto que le ofreció el Virrey si se entregaba y deponía la armas. Se ocultó en la selva durante cuatro años, pero nunca dejó de combatir, aunque en dimensión muy reducida.

El Coronel Agustín de Iturbide, originario de Valladolid, fue comisionado por el Virrey Juan Ruíz de Apodaca para combatir y derrotar a Guerrero, o en su defecto –si era indispensable– negociar con Guerrero las condiciones para abandonar las armas y aceptar la vigencia en la Nueva España de la Constitución de Cádiz que ya había jurado en España Fernando VII, y que garantizaba un nuevo pacto social y una mayor participación política de todos los habitantes de España y de sus colonias.

Por la vía de las armas, Iturbide nunca tuvo éxito. Incluso uno de los mandos del ejército del sur, el indígena guerrerense Pedro Ascencio Alquisiras, logró varias victorias en combates que mostraron la capacidad de resistencia y reacción de las guerrillas insurgentes comandadas por Guerrero. Por otra parte, ya existía el antecedente de que el propio Virrey Ruiz de Apodaca ya le había enviado a Vicente Guerrero, por conducto de su padre Pedro Guerrero, la oferta de indulto y un reconocimiento militar en las fuerzas realistas si deponía las armas. El insurgente se mantuvo firme y no aceptó. Fue cuando pronunció su célebre frase: “Tu voz es padre para mi sagrada, más la voz de patria es primero” (cabe destacar sobre este hecho que muchos años después, con motivo del 150 aniversario de la consumación de nuestra Independencia, el Presidente Luis Echeverría decretó inscribir con letras de oro en los recintos solemnes de Palacio Nacional y de las Cámaras de Senadores y de Diputados del Congreso de la Unión, la frase: “La Patria es Primero”.

Ante esta realidad que presagiaba una larga y desgastante guerra para el ejército realista, Iturbide empezó a concebir un plan de pacificación sin más derramamiento de sangre. Estudiosos del tema documentaron que desde noviembre de 1820 Iturbide empezó a fraguar el plan, y para el mes de diciembre ya tenía noticias sobre del interés de muchas personas criollos y mestizos (hacendados, militares y clérigos) por concretar la paz y la independencia de México.

Finalmente, el 24 de febrero de 1821 Agustín de Iturbide proclama el Plan de Iguala por medio del que anuncia el cese de la guerra y la unión de las fuerzas realistas e insurgentes, comandadas por ambos caudillos, para formar el Ejercito Trigarante o de las Tres Garantías: independencia, unión de todas las clases sociales y religión única (la católica). El Plantambién contempló el diseño e izamiento, por primera vez, de la bandera tricolor de México, simbolizando las referidas tres garantías.

Vicente Guerrero, aun con ciertos recelos, acepta el Plan porque también conocía del cansancio de sus hombres y las consecuencias negativas del alargamiento de la guerra. El 17 de marzo de ese año se publica el Plan de Independencia de la América Septentrional,quecontenía 23 artículos, de los que 17 correspondían a lo que después se conoció como el Tratado de Córdova, y son en los que se estipulaba la forma de gobierno que adoptaría México como nación independiente.

“El 17 de marzo de ese año se publica el Plan de Independencia de la América Septentrional, que contenía 23 artículos, de los que 17 correspondían a lo que después se conoció como el Tratado de Córdova, y son en los que se estipulaba la forma de gobierno que adoptaría México como nación independiente.”

El Plan preveía que la forma de gobierno sería la de una monarquía moderna, cuya corona sería otorgada a Fernando VII o, en su defecto, a algún otro infante de la Casa de Borbón. También preveía que la religión católica, apostólica y romana fuera la única que se profesara en México y consagraba la igualdad de todos los individuos y clases sociales; así como la protección de todas las personas y sus propiedades. El clero secular conservaría sus fueros y preminencia.

Para gobernar el nuevo país –en lo que se elegía y llegaba un príncipe a ocupar la corona– se proponía la creación de una Junta Gubernativa y, posteriormente, la creación de una Regencia encargada, entre otras funciones, de convocar a la formación de cortes novohispanas para redactar una nueva constitución. Finalmente, el Plan exhortaba a todos los insurgentes a incorporarse al Ejército Trigarante, cuya cabeza sería el propio Agustín de Iturbide.

El Virrey Ruiz de Apodaca reaccionó, ante lo que determinó como la traición de Iturbide, publicando un Bando por medio del que exhortaba a los leales súbditos del Rey de España a no seguir la proclama de Iturbide y seguir siendo leales a Fernando VII. No logró su propósito, por lo que renunció a su cargo y regresó a España. Lo hizo en la misma embarcación en la que llegó Juan D’Odonujo, designado por el Rey de España Jefe Político Superior y Capitán General del Ejército Realista en la Nueva España, último gobernante de la Nueva España.

El 24 de agosto de 1821, en la Villa de Córdova, Veracruz, se entrevistan O’Donujo, en calidad de representante del Virreinato, y Agustín de Iturbide, Primer Jefe del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías, y se firma el Tratado de Córdoba, que reconoce la Independencia de México y el retiro del territorio mexicano de todas las tropas españolas. Históricamente, D’Odonoju es considerado el último Virrey de la Nueva España. Murió en la Ciudad de México poco después: el 8 de octubre de ese mismo año.

En el Tratado se estableció que, si Fernando VII o algún heredero de la Casa Real Española no aceptaban la Corona del Imperio Mexicano, las Cortes Mexicanas podrían elegir libremente a su monarca. El tratado no fue reconocido por Fernando VII ni por los españoles peninsulares más leales al Rey de España. Estos mantuvieron ocupadas las plazas de la Ciudad de México, Veracruz, San Carlos de Perote y el Castillo de San Diego en Acapulco, finalmente, ante su inferioridad numérica y sus desventajas militares que hacían insostenibles sus posiciones, las abandonaron y se concentraron en Veracruz.

Al salir las tropas españolas de la Ciudad de México, el 27 de septiembre el Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide, entra triunfal a la Capital, al día siguiente –28 de septiembre– se constituye una Junta Provisional Gubernativa compuesta por 34 integrantes que proclaman el Acta de Independencia del Imperio Mexicano y se nombra a Iturbide líder de la Regencia.

El 18 mayo de 1822, Iturbide respaldado por un contingente militar del orden de 35,000 soldados y por ciudadanos que simpatizaban con su liderazgo –construido a partir de la pacificación alcanzada– se proclama Emperador de México. Al día siguiente, 19 de mayo, el Congreso de México fue convocado para aprobar el nombramiento de Agustín de Iturbide como Emperador de México (el Congreso Constituyente se había instalado el 24 de febrero de ese año). Finalmente, el 21 de julio de ese año fue coronado con el nombre de Agustín I.

Con la asunción de Iturbide al trono se inicia la disputa por el poder entre antiguos insurgente liberales, realistas e iturbidistas. Las causas eran multifactoriales. Líderes de grupos de interés que se sintieron excluidos del gobierno imperial, otros estaban inconformes con la existencia de un régimen imperial y albergaban aun la idea de que México fuera una república. Además, existía una severa crisis económica derivada de once años de guerra y revueltas.

La agricultura y la minería, actividades fundamentales antes de la guerra, estaban en crisis extrema. La mano de obra productiva era escasa. El mercado interno estaba poco integrado debido a que existía una deficiente conexión entre los diferentes territorios del Imperio mexicano.

Cabe destacar que México tuvo su mayor extensión geográfica en esa época, ya que se anexaron en 1822 las provincias que en situación análoga a la Nueva España se habían declarado independientes con respecto a la Corona Española, y que formaban parte de la Capitanía General de Guatemala (Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica; además del hoy Estado de Chiapas y alguna región de Tabasco). La frontera del Imperio en el norte incluía California, Nuevo México y Texas. En suma, la superficie total del Imperio de Agustín I era de 4 millones y medio de kilómetros cuadrados aproximadamente.

Para intentar resolver estos y otros problemas, a la vez que ganar popularidad, Agustín I dispuso reducir impuestos, pero esta decisión lo obligó a contraer más deuda de la ya asumida con la declaración de Independencia. Así recurrió a la figura de “préstamos forzosos” ante la iglesia católica y personajes acaudalados –que a ambos incomodó– porque dudaban de la capacidad de pago del Imperio. Además, para cubrir los gastos militares y de la burocracia emitió papel moneda en exceso, que fue perdiendo sistemáticamente su valor.

Estas medidas profundizaron la crisis económica y motivaron que sus enemigos y/o adversarios políticos incrementaran las críticas a su gobierno; particularmente el Congreso, así como algunos insurgentes sobrevivientes de la guerra de Independencia y partidarios de que México fuera una república, entre los que estaban Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria.  Agustín I reaccionó arrogantemente: disolvió el Congreso, reprimió la libertad de prensa y controló la publicación de aquellos medios que se manifestaban críticos a sus decisiones.

Con este ambiente político y social, el 2 de diciembre de 1822, Antonio López de Santa Anna –Jefe militar y político de Veracruz y antiguo compañero de armas de Iturbide– acusa a Agustín de Iturbide de haber suprimido la voluntad popular al disolver al Congreso que él mismo había previsto en el Plan de Iguala, además de haberse proclamado emperador sin consulta al pueblo por medio del voto general. Días después, el 6 de diciembre, se firma lo que se denominó Plan de Veracruz, al que se adhieren logias masónicas de la región, e incluso otros importantes mandos militares del Imperio localizados en la zona, simpatizantes de la visión de Santa Anna.

La sublevación de Santa Anna fue combatida y contenida por el Ejército Imperial de Agustín l en dos meses, mas no sofocada totalmente. Contaba evidentemente con superioridad numérica y mejores pertrechos, y de no haber reaparecido en la vida armada Guadalupe Victoria, el movimiento hubiera sido derrotado.

Guadalupe Victoria equilibra la lucha y establece negociaciones con el General José Antonio Echeverri –que dirigía las fuerzas imperiales– para que cesen las hostilidades, argumentando la ilegitimad de Agustín de Iturbide. Derivado de ello, se Proclama y firma el Plan de Casamata el 1 de febrero de 1823, que contiene solo 11 artículos, pero que resultan fundamentales para la historia de nuestro país. Se contempla la restitución del Congreso disuelto por Iturbide, se le desconoce como Emperador y se cambia la forma de gobierno, de Monarquía a República. A este Plan se adhieren Vicente Guerrero, Nicolás Bravo y muchos generales de todo el país. El Congreso se reinstala y el 19 de marzo Agustín de Iturbide abdica y se va del país a vivir en Europa.

Una consecuencia inmediata es que los territorios centroamericanos cancelan su anexión a México. Caso contrario sucedió con Chiapas, que después de diversos conflictos que incluyen primero su independencia de Guatemala y su anexión a México, nuevamente se declaró independiente, para finalmente –casi 20 meses después– nuevamente se incorporó a nuestra patria para formar parte de su territorio nacional como Estado.

A la caída de Iturbide, se forma un triunvirato que asume las atribuciones del Supremo Poder Ejecutivo integrado por los Generales Nicolás Bravo, Pedro Celestino Negrete y Guadalupe Victoria, y el 7 de noviembre de 1823 se instaló solemnemente el Congreso General Constituyente encargado de elaborar el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, misma que se promulgó el 14 de octubre de 1824.

El constituyente creó un texto jurídico en el que los postulados progresistas de los insurgentes, los pensamientos e ideales de visionarios estadounidenses, franceses e ingleses encontraron cabida. Sin omitir la influencia liberal de la Constitución de Cádiz.

La primera Constitución de los Estados Unidos Mexicanos–conformadapor VITítulos y 171 Artículos– instaura a México como una República Federal, representativa y popular, integrada por 19 estados, 5 territorios y un Distrito Federal. La única religión oficial y autorizada sería la católica.

En la Constitución se definen los conceptos de soberanía, nación y pueblo, y se establecen los derechos de los individuos y las vías para hacerlos efectivos. Pero habría que reconocer que su redacción tuvo más énfasis y sentido en lo jurídico y político que en lo social.  Se ocupó más en la organización de la República y en la existencia de órganos de autoridad, sus facultades y limitaciones. No obstante, esta Constitución construyó un pacto supremo entre las distintas fuerzas sociales, para normar su conducta, visión y destino común; acorde a su tiempo y circunstancia. Esto es, sirvió de basamento a las otras constituciones transformadoras de México, surgidas de la Reforma y de la Revolución.    https://forojuridico.mx/la-4t-y-las-constituciones-de-mexico-la-independencia-primera-parte/

“La Constitución de 1824 construyó un pacto supremo entre las distintas fuerzas sociales, para normar su conducta, visión y destino común; acorde a su tiempo y circunstancia. Esto es, sirvió de basamento a las otras constituciones transformadoras de México, surgidas de la Reforma y de la Revolución”.

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