Identidad digital y datos biométricos

Podemos entender la identidad digital como el conjunto de rasgos característicos que permiten diferenciarnos unos de otros. Dichos rasgos viven, se procesan y se utilizan a través de la red de internet.

En la economía tradicional y/o presencial, la validación de la identidad se lleva predominantemente a cabo a través de un ecosistema de confianza generado por los datos proporcionados por el interesado, los documentos físicos emitidos por autoridades, la comparación de la fotografía que aparecen en dichos documentos, y finalmente, el almacenamiento de copias simples para la creación de expedientes físicos, lo cual hoy resulta poco práctico, burocrático, inseguro y no tan fiable.

Estos ecosistemas tradicionales de identidad sirvieron de buena forma durante muchos años, y fueron reforzados por mecanismos como los usuarios y contraseñas, por su sencillez. Sin embargo, un mundo digital donde nuestra información y preferencias están ya fuera de nuestro control, donde fotografías, escaneos o copias digitales de nuestras identificaciones han viajado y se ha resguardado por nosotros o por terceros, y donde requerimos de la creación y administración de secretos y contraseñas para cada aplicación o proveedor, hace que los métodos de factores de conocimiento (algo que sé) o posesión (algo que tengo), juntos o en lo individual, no sean suficientemente certeros y/o útiles.

Un buen ecosistema de validación de identidad digital permitiría a las aplicaciones y procesos tecnológicos realizar actividades con mayor precisión de la identidad de las personas, disminuyendo riesgos sobre métodos tradicionales de la identidad.

Los procesos de validación de identidad son un punto crítico para los innovadores del sector tecnológico, quienes están tratando de ofrecer ofertas digitales puras, pero a falta de procesos digitales de validación de identidad confiables, se ven obligados a mantener canales físicos, solo para esos efectos.

Datos biométricos e identidad

Uno de los métodos de identificación y posterior autenticación que actualmente se está utilizando es la validación biométrica, tanto por la fuerte relación que tiene con la unicidad de las personas, como por lo sencillo que puede llegar a ser en cuanto a la experiencia de validación.

El uso de la biometría ofrece precisión en la relación dato biométrico y titular del dato. A diferencia de los medios tradicionales de autenticación o identificación, los datos biométricos no se pueden olvidar e intercambiar y su falsificación resulta de un alto grado de complejidad, aunque cabe decirlo no son invulnerables y pueden generar altos riesgos en casos de uso abusivo, por ejemplo, la videovigilancia dirigida por reconocimiento facial.

México no cuenta con un servicio electrónico abierto, ágil, sencillo y seguro, para que cualquier empresa o entidad gubernamental pueda validar no solo que ciertos datos de las personas concuerdan con sus registros o bases, sino la posibilidad de adicionar otro tipo de datos a este proceso, como los biométricos con el fin de crear un proceso confiable de identificación.

Recientemente, en agosto 2017, con el objetivo de mitigar el creciente robo de identidad en el sector bancario, se realizaron diversas modificaciones a las Disposiciones de Carácter General aplicables a las Instituciones de Crédito mejor conocidas como la Circular Única de Bancos (CUB), donde dentro del proceso de validación de identidad, los bancos deberán validar de forma obligatoria tanto los datos como huellas dactilares de sus clientes ante los registros del INE. Adicionalmente, y de forma opcional, les permite que, para futuras autenticaciones, cada banco en lo particular o de forma gremial, genere una base de datos biométrica de sus clientes con diversos requisitos.

Con esto los bancos pasarán de un proceso de identificación de clientes burocrático, costoso y no tan fiable (armar expedientes físicos y revisar que los documentos presentados no sean apócrifos) a un flujo ágil, seguro y de mejor experiencia para el cliente.

Conclusiones

Contar con un ecosistema de identidad, así como proteger nuestra identidad, es altamente relevante. No cabe duda de que la tendencia tecnológica requiere el desarrollo de una nueva generación de sistemas de identidad digital para la innovación continua y la entrega de servicios que cubran las expectativas de los usuarios en su vida digital.

Nuevos métodos, como los factores biométricos, están siendo ampliamente reconocidos e implementados tanto en México como en el mundo. Así mismo, los marcos regulatorios están adecuándose para hacer frente al incremento del robo de identidad, sin que aun parezcan suficientes para disminuir este efecto.

Finalmente cabe concluir que, pese a que los consumidores valoran positivamente poder acceder a nuevos servicios utilizando sus identidades digitales, se mantiene en la mente de casi todos, los potenciales riesgos en materia de seguridad y privacidad, por lo que encontrar un equilibrio entre la agilidad y usabilidad de estos nuevos métodos de identificación o autenticación versus su confiabilidad, seguridad y buen uso es uno de los principales retos para los próximos años. El debate y los esfuerzos apenas van comenzando.

 

 

 

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