Herramientas digitales para mejorar la docencia jurídica

En el marco de la celebración del Día del Maestro, es indispensable ocuparnos de los grandes retos que enfrenta el sector docente ante las nuevas técnicas de estudio, el encuentro generacional que ocurre en las aulas y la difícil tarea de captar la atención de alumnos que están ansiosos por recibir información actual, verificada y de aplicación inmediata. Tal como lo anunciaba el Maestro Zygmunt Bauman, es el sabor de lo inmediato, lo pronto y ágil, que permite ahorrar tiempo para invertirlo en actividades que llenen de placer a las nuevas generaciones; ¡aquellas que pertenecen a la modernidad líquida!

Empero, más allá de la compleja forma en que interactúan los estudiantes millenials  y centennials, es indispensable romper con el absurdo paradigma sobre mantener la educación tal y como se concibió por los sofistas en la antigua Grecia o la ludus Romana, pues resulta indiscutible que los jóvenes líquidos requieren un Docente que se adapte a la forma de aprendizaje y metodología indispensable para lograr el resultado esperado: ¡Enseñanza-aprendizaje!

Por lo anterior, ocupo las presentes líneas y el honorable espacio que me brinda mi casa Foro Jurídico, para humildemente compartir un par de estrategias y herramientas digitales que pudieran facilitar la enseñanza del docente jurídico, siempre en lo relativo a la forma y el método, jamás sobre el fondo, en el cual, existe un sinnúmero de catedráticos que me superan en experiencia y sabiduría. A saber:

  • Uso de buscadores legales. Si bien es cierto, Google es el motor de búsqueda más poderoso que existe en nuestros días, es innegable que no en todas las ocasiones acierta sobre el concepto que buscamos; por ello, es indispensable invitar al joven alumno –y al Maestro- al uso de motores de búsqueda especializados y que, en algunas ocasiones, ofrecen herramientas de automatización que filtran resultados a favor de las preferencias y comportamiento del abogado cibernauta. Así, herramientas como Vincent (de vLex) o el motor de búsqueda de Tirant Lo Blanch (que opera con Inteligencia Artificial), podrían ser herramientas más adecuadas para la navegación jurídica.
  • Uso de ambientes colaborativos. Es indiscutible que soy un férreo defensor de los derechos de autor, sobre todo en el sistema latinoamericano –aquel subjetivo que blinda al autor-, sin embargo, la modernidad líquida invita a conocer y compartir ideas en espacios diseñados para divulgar obras multimedia que pudieran favorecer el estudio con un adecuado rigor académico. Así, sitios como MOOC/ UNAM (https://mooc.cuaed.unam.mx/) y aquellos sostenidos bajo licenciamiento Creative Commons, son una alternativa aceptable respecto de sitios, plataformas u obras que exijan el pago de una regalía (contraprestación) para acceder al conocimiento. ¡Adquirir conocimiento justifica el medio!
  • Docencia remota. Sobre todo en las grandes ciudades (v.gr. CDMX) es innegable el reclamo sobre los altos costos de traslado y el grave impacto a la calidad de vida que implican el mismo; por ello, resulta adecuado migrar a modalidades digitales que permitan mecanismos pacíficos de docencia, en una correcta explotación de las herramientas TIC. Sobre el particular, espacios tan simples como Grupos Cerrados en Facebook, que permiten un control adecuado sobre los alumnos/usuarios que acceden al contenido y probables streaming, hasta plataformas más elaboradas como Moodle (https://moodle.org/?lang=es )de Google, Go Meeting, Zoo, Skype e inclusive Hangouts, permiten contar con una retroalimentación inmediata entre alumno y maestro, sin la necesidad de compartir espacio geográfico, eliminando de esta forma, cualquier pretexto de movilidad.
  • Bibliografía Multimedia. Han pasado eones desde que el uso de cera y papiro era el único mecanismo para fijar una idea y después permitir su divulgación –compartir-; sobre esa premisa, es adecuado invitar al alumno a buscar el conocimiento más allá del conocimiento escrito. De esta forma, contenido visual y audiovisual son una opción viable para sustituir los textos y pretender captar la atención de los alumnos, gracias al uso de conferencias Tedx/ Tedtalks, entrevistas que sólo se encuentran almacenadas en Youtube e inclusive el analizar audiencias públicas celebradas en el marco del sistema de justicia oral penal, cuyo acervo se capta en video. En este apartado es necesario invitar al Maestro a olvidar mecanismos poco atractivos de presentación de la información como power point saturadas de texto o lecturas desactualizadas que otrora se consideraron inamovibles.
  • ¡Quiero que todos saquen sus celulares! Quizá sea la más controvertida de mis propuestas, pues la regla general dicta que un alumno con equipo móvil o personal en las manos, brinda menor atención que el resto o bien, pudiere estar ocupando el tiempo efectivo de clase en otras actividades; sin embargo, mi justificación radica en la oportunidad e inmediatez con la cual el alumno puede someter a examen de validación lo que el profesor dictó en clase; dicho de otro modo, ¡se prueba en tiempo real las verdades-mentiras del Maestro! Si bien pudiere considerarse una espada de Dámocles sobre la cabeza del catedrático, la interacción con un alumno que tiene como consigna combatir, debatir y argumentar lo que el profesor acaba de compartir como “Máxima/axioma”, los transforma en verdaderos contrincantes que harán lo que sea necesario para construir nuevas reglas en el aula, aunque ello implique contradecir al docente. No invito a la falta de respeto hacia el catedrático, sino a la abierta oportunidad de diálogo que pudiera existir entre un alumno que en tiempo real valida lo expuesto en clase, a través de dispositivos TIC, y que construye de mejor manera lo aprendido. El uso del celular en clase rompe el ortodoxo monólogo en el cual, sólo una de las partes en el aprendizaje, siempre pretende tener la razón.

Desde esta humilde trinchera digital, no omito recordar que la mejor herramienta para la enseñanza –en cualquier época y ante cualquier tecnología-, es la pasión por la docencia, pues sólo el amor por compartir conocimiento y la capacidad de lograrlo, permitirán que el catedrático busque soluciones adecuadas para impactar a sus alumnos y quizá, transformar la vida de más de uno de ellos; tal como muchos lo han hecho conmigo.

¡Gracias, queridos Maestros, por formar al apasionado docente que hoy soy!

 

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