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¿Cerrar la economía es la mejor defensa para la soberanía nacional?

“El aislamiento es el peor consejero posible.”

Miguel de Unamuno

El artículo 133 de nuestra Constitución establece que “… serán parte de la Ley Suprema de toda la Unión todos los tratados celebrados de acuerdo con la Constitución…” desde la promulgación de la Constitución se comprende que como nación estamos inmersos en un contexto internacional del que no podemos abstraernos.

Durante varios lustros del siglo XX en México se siguió la política económica de substitución de importaciones, quien la implementa fue Manuel Ávila Camacho y se sostuvo hasta el periodo de Miguel de la Madrid Hurtado cuando ingresa a México en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

Durante el período de la segunda guerra mundial la substitución de importaciones fue detonante para que se diera el llamado milagro mexicano época en el cual la economía mexicana se transformó de ser básicamente agrícola a un país de corte industrial; el modelo agotó su vigencia.

Para los años setenta el gobierno de Luis Echeverría Álvarez lejos de pensar en una economía más abierta, comenzó a cerrar ésta incluso para los empresarios nacionales con expropiaciones de empresas para que fueran manejadas por el Estado lo que derivó en una catástrofe nacional.

Como lo comenté en un parágrafo anterior Miguel de la Madrid Hurtado da un giro a la política en materia económica y abre de nuevo las posibilidades de atraer inversiones así como la importación de productos al nuestro país.

Para la década de los años noventa,  el gobierno de Carlos Salinas de Gortari da un paso enorme para la inserción de México en el juego económico global llevando acabo el Tratado de Libre Comercio de America del Norte por medio del cual nuestro país por primera vez en su historia tiene reglas claras y escritas en la relación con los Estados Unidos; además de que ha sido el punto de partida para la total inclusión de México a los mercados internacionales.

De acuerdo con las cifras del INEGI, en el año de1980 México exportaba 15,512 millones de dólares al año a todo el mundo, de los cuales 10,112 eran a Estados Unidos, en el año de 2013, la cifra de exportaciones se modificó 380,189 millones de dólares al año a todo el mundo, de los cuales 299,528 fueron para Estados Unidos.

En importaciones el INEGI reporta 19,342 millones de dólares a todo el mundo, de los cuales 12,601 provenían de Estados Unidos y para el 2013 nuestras importaciones eran de 381,210 millones de dólares de los cuales 187,262 provenían de Estados Unidos.

Con este sencillo ejemplo podemos ver cómo es que nuestro país ha crecido en comercio internacional. Debido a la apertura de la política en materia económica conforme a lo publicado por el Banco de México la inversión extranjera directa en México creció de 1622.6 millones de dólares en 1980 a 17.725,9 millones de dólares en 2010, y esta inversión directa se refleja en el índice de crecimiento de empleos beneficiando de esta forma directamente a la ciudadanía mexicana.

La inserción de México a la competencia económica internacional ha generado la diferencia entre un México que no figuraba en los escenarios internacionales a un país que el día de hoy aún es referencia internacional y que ha sido muy atractivo para los capitales de inversión directa.

El día de hoy estamos ante la encrucijada planteada por el actual gobierno de la conveniencia de volver al pasado cerrando nuestra economía por defender nuestra soberanía nacional de una forma atávica, generando con esto un total retroceso para toda la población de nuestro el país sin importar el estrato social al que se pertenezca, o por el contrario seguir con la apertura trabajando en la forma jurídica dentro de los tratados para defender de una forma acorde a los tiempos que vivimos nuestra soberanía nacional.

El día de hoy la defensa la soberanía y los intereses de nuestra patria es lo más importante sin lugar a duda, la pregunta es ¿Hacerlo llevando a nuestro país a una desconfianza internacional y a la destrucción de nuestra economía? O ¿Generar instrumentos jurídicos internacionales respetando nuestra constitución y solidificando nuestras instituciones y la confianza internacional en nuestro país?

Defendamos las instituciones.

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