Reforma 40 horas laborales

Aumentan desafíos empresariales al implementar reforma de 40 horas

Ulises Moreno, líder de la práctica de Compliance Corporativo y anticorrupción en la firma de abogados Pérez Correa González

La cuenta regresiva para la implementación de la reforma que reducirá la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales de manera gradual cada dos años en México ya comenzó. En 2027, los empresarios tendrán como límite 46 horas semanales, en 2028, 44, 2029, 42 y 2030, se deben lograr las 40 horas.

Esta reforma se suma a logros de acuerdos entre el sector patronal, el obrero y el Gobierno Federal, que comenzaron con incrementos al salario mínimo y a los días de vacaciones. La reducción de la jornada representa un cambio trascendental en el derecho laboral, al modificar directamente las relaciones de trabajo.

En el entorno empresarial, se especula si el cambio afectará a las empresas o si es una oportunidad para mejorar su productividad. Si evaluamos la eficiencia de países como Irlanda, donde la productividad por hora trabajada alcanza los 150 dólares, el panorama se vislumbra incierto, aunque con ruta posible. Sin embargo, no peor que la situación actual de nuestro país, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sitúan nuestra productividad por hora en apenas 25 dólares, a pesar de contar con jornadas más largas.

Este año es de prueba y error. Los patrones tienen la oportunidad de iniciar planes de transición que incluyan diagnósticos internos de sus condiciones laborales, con el fin de anticipar y mitigar riesgos como multas, sanciones o demandas por incumplimiento normativo. También será fundamental prepararse para inspecciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Después, en 2027, la implementación deberá estar en marcha, alineada a un plan de horas extraordinarias, rubro que, por cierto, aumenta a 12 horas permitidas, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias durante cuatro días a la semana. Aquí, los sectores que requieran mayores ajustes en sus esquemas de trabajo y enfrenten mayores repercusiones durante la transición serán las PyMES y aquellas industrias con alta concentración de mano de obra. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el sector servicios concentra el 45.1% del empleo en el país; el comercio, 19.7%; la industria manufacturera, 15.5%; las actividades primarias, 10.7%; y la construcción, 7.6%.

La diferenciación en el mercado laboral entre las empresas que hayan implementado la reforma será visible gracias a la reducción de conflictos con los empleados y el fortalecimiento de la retención de talento. Asimismo, aquellas que se encuentren alineadas con jornadas equilibradas serán más atractivas para profesionales y empresarios que valoran mercados con regulaciones laborales claras, lo que promoverá una mejor reputación corporativa, estabilidad social y un aumento en la productividad.

A nivel internacional, esta adaptación permite que México se posicione como un destino confiable para la inversión extranjera, al demostrar el cumplimiento de estándares laborales globales alineados con la productividad sostenible y la economía del cuidado. La reforma es un reto legal que impulsa un buen rendimiento a largo plazo sin agotar recursos humanos, naturales o económicos. La invitación es clara: las empresas en México deben implementar la reforma de manera estratégica para mantener y mejorar su productividad.

Avance progresivo de la reforma:

AñoJornada
2026Entrada en vigor y periodo de transición
202746 horas
202844 horas
202942 horas
203040 horas

COMPARTIR

Artículos

RELACIONADOS